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¿Por qué amarillean los dientes a pesar de cepillarlos a diario?

Con el paso del tiempo, el esmalte dental, que es la capa más superficial del diente y, originalmente, de un blanco traslúcido se desgasta y va dejando ver la dentina,

¿Por qué amarillean los dientes a pesar de cepillarlos a diario?

la parte interna, que tiene un color amarillento. Aparte del factor tiempo, el siguiente motivo está en nuestros estilos de vida. En primer lugar, en los hábitos alimenticios: hay comida y bebidas que tiñen nuestros dientes, como el café, el té, el vino, aderezos como el ketchup o el vinagre de módena, y algunos refrescos que contienen taninos. También amarillean y perjudican el brillo natural de nuestros dientes los cítricos, porque erosionan el esmalte y lo vuelven más poroso.Otro hábito es el tabaco, sin duda el más nefasto de todos: además de los problemas de salud que provoca en nuestra boca y en el resto del organismo, mancha nuestros dientes con un tono amarillo a causa de dos componentes: nicotina y alquitrán.

Finalmente, una higiene dental deficiente acaba por hacer que la dentadura amarillee. Pero también influyen otros elementos, como el exceso de flúor durante la formación de los dientes. Por este motivo los niños deben usar unas pastas dentales específicas que contienen una concentración de flúor mucho menor. También los microtraumatismos que fracturan el esmalte pueden dejar a la vista la dentina y determinados fármacos, como las tetraciclinas, que se incorporan a la estructura mineral del diente y alteran su color natural dándole un tono amarillento, marronoso o grisáceo.

¿Qué dentífrico debo usar?

Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/10/22/buenavida/1413967097_353910.html

Ante la amplísima oferta de dentífricos, plantarse frente al lineal y elegir con acierto cuál meter en la cesta exige su tiempo. Ayudamos a reducirlo con esta breve guía

Qué pasta de dientes debo usar

Existe una gran oferta de pasta de dientes y a veces es difícil decidirse. Ayudamos a reducirlo con esta breve guía.

1. La textura: cuestión de gustos

Según el doctor Fernando Germán, director de clínicas Dentinova, “el cepillado es la parte más importante de la higiene dental, independientemente de la sustancia que se emplee. Si lo comparamos con barrer el suelo, lo importante es el tipo de cerdas de la escoba y la técnica que empleemos, más que cualquier sustancia que podamos añadir al suelo para facilitarnos la labor (y dar esplendor)”.

 

• Fluidos: Recomendados para ortodoncias. “Son aconsejables pero no indispensables”, apunta el doctor. Llegan más fácilmente a zonas complicadas a las que los cepillos alcanzan con dificultad, como los recovecos que brackets y alambres dejan entre diente y metal.

• Crema o gel: Dientes sanos e higiene regular. Son las más comunes. Según estudios de consumo de Dentaid, casi tres cuartas partes de la población prefiere la clásica pasta. Si no existe una necesidad especial, son el perfecto compañero de vaso del cepillo.

• Con partículas: Limpieza en profundidad. “Son esferas limpiadoras y abrasivas que ‘barren’ mejor y pulen el esmalte. En algunos casos llevan flúor y sustancias que reducen la acidez, mejorando la remineralización para aumentar la dureza y el brillo”.

 

2. Ingredientes específicos: según su problema

Aunque estos productos son efectivos, el tiempo de cepillado es tan breve que se hace imprescindible completar la higiene y tratamiento con un enjuague bucal.

Caries: Fluoruro de estaño o sodio

“Reduce la acidez de la placa bacteriana y de la saliva, evitando la desmineralización del esmalte”, apunta Germán. Además, rellenan cavidades por depósito. Pro.Expert, de Oral-B, con fluoruro de estaño. Fluor.Kin anticaries, de Kin, con fluoruro de sodio.

Sensibilidad: Nitrato de potasio

Despolariza el nervio, protegiéndolo de la descarga que provoca el dolor. “El acetato de estroncio cierra los túbulos que comunican el nervio con el exterior”, explica el doctor. Rapid, de Sensodyne, con acetato de estroncio. Sensi Lacer, de Lacer, con nitrato de potasio.

Gingivitis: Triclosán

Es un antibacteriano no recomendado en menores de seis años. “La calidad de la higiene, la alimentación y la ingesta de líquidos –entre otros– determinan su efectividad”. Bexident, de Isdin, regenera y tonifica las encías. Colgate Total, de Colgate, actúa a lo largo del día.

Sarro: Hexametafosfato de sodio

Combate las manchas y el sarro, impidiendo que se adhieran partículas a la dentina. Sílice, bicarbonato sódico, alúmina y fosfato cálcico pulen las áreas coloreadas. Whitening Toothpaste, de Supersmile, con calcio. Pasta dentífrica salina, de Weleda, con bicarbonato. 

Tono: Peróxido de carbamida

Las pastas y enjuagues blanqueadores no profesionales no pueden tener más de un 1 % de este ingrediente, por lo que el efecto es mucho más suave. All In One, de Yotuel, con peróxido de carbono al 0,3 %. Dentabrit, de Cederroth, blanqueadora, con fosfatos y sílica.

¿De verdad hay alimentos que blanquean los dientes?

Fuente : http://elpais.com/elpais/2014/11/25/buenavida/1416929525_894857.html

“Frote su dentadura con una rama de apio y obtendrá una sonrisa nívea”. Tras leer semejante afirmación, nos hemos puesto manos a la obra: ¿estos mejunjes funcionan?

 

¿De verdad hay alimentos que blanquean los dientes?

Si quiere tener una sonrisa brillante… frótese con apio, enjuáguese la boca con vinagre de manzana”. No es extraño leer en blogs y publicaciones tales mensajes, que enarbolan que determinados alimentos blanquean la dentadura. Tenemos malas noticias. Los expertos consultados aseguran: “Pese a las diversas leyendas urbanas al respecto, no existen alimentos blanqueantes”. Es más: algunas de estas prácticas pueden dañar los órganos anatómicos duros que pueblan su boca.

Tener unos dientes tipo Hollywood es el sueño de muchos. P

odemos exhibir una sonrisa permanente, como la de Jim Carrey, pero si luce amarilla, resultará poco atractiva. Los odontólogos disponen de métodos y productos probados y seguros para aclarar el tono de nuestra dentadura, pero también existen remedios “caseros”, cuya eficacia dista de estar confirmada. “No hay estudios científicos contrastados que avalen esas teorías”, asegura la doctora Pepa Calvo Box, vocal de Odontología Estética del Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM).

Apio, zanahoria y manzana: solo limpian (un poco)

Uno de estos remedios sostiene que la textura del apio, la zanahoria o la manzana, cuando se frotan en los dientes, ejerce un efecto “papel de lija”, blanqueándolos. Aunque es cierto que nuestros dientes agradecen masticar ese tipo de alimentos duros, su poder detergente no está comprobado. “Al ser masticados pueden eliminar en pequeña medida la placa bacteriana de superficie que se deposita sobre los dientes”, explica la doctora Calvo. Es decir: limpian. “Pero en ningún caso sustituyen al cepillado, y

no está demostrado que provoquen ningún grado de blanqueamiento”.

Fresas: sabrosas, pero engañosas

Las fresas tampoco aportan nada al color de nuestros dientes. Quienes defienden que sí, lo hacen amparándose en el ácido málico, un compuesto que también se encuentra en la manzana y que, en efecto, estimula la producción de saliva y puede reducir las bacterias de la boca (es ingrediente habitual en muchas pastas dent

ífricas). Pero sus efectos decolorantes son engañosos. “Los ácidos de las frutas provocan un proceso erosivo prácticamente imperceptible sobre la superficie del esmalte de los dientes, siempre y cuando su consumo no sea excesivo, en cuyo caso puede ocurrir que la erosión vaya en aumento. El inicio de este desgaste puede parecer que blanquea los dientes, pero en realidad lo que supone es que va reduciendo el es

pesor del esmalte dentario”, advierte la especialista.

También hay mucha literatura a pie de calle acerca de un supuesto ungüento mágico de fresas y bicarbonato que puede usarse como dentífrico. “El resultado de esta mezcla es un producto abrasivo que es posible que disminuya la presencia de manchas en los dientes, pero a expensas de ajar su superficie, en un proceso que será irreversible, puesto que el esmalte desgastado no se puede regenerar a posteriori”, explica la experta.

Cítricos: mejor para las encías

Algo parecido sucede con la vitamina C, abundante en los cítricos. Como buena vitamina, le hace varios favores a nuestra boca. “Es antioxidante y puede tener un efecto antibacteriano”, anota Pepa Calvo. “También ayuda a la cicatrización, por lo que puede tener más beneficios sobre la salud de las encías que sobre la de los dientes”. Y ahí terminan sus aportaciones, porque en lo que al blanqueamiento dental se refiere, hay que andarse con cuidado. “Los cítricos provocan un proceso erosivo

leve pero continuado sobre la superficie dentaria. De hecho, existen técnicas de microabrasión para eliminar algunas manchas de los dientes que emplean el ácido cítrico, pero siempre sobre la base de un leve desgaste de la superficie dentaria. No es recomendable, por tanto, comer con frecuencia cítricos a mordiscos, por el riesgo de erosión, sobre todo en los dientes anteriores”.

Vinagre de manzana: un enjuague erróneo

El no va más es una teoría que asegura que mezclando vinagre d

e manzana y agua se consigue un enjuague bucal presuntamente efectivo. Si quiere jugar al Quimicefa, adelante, pero no aplique el resultado a sus órganos. La doctora Calvo afirma que esta curiosa fórmula no tiene ninguna lógica. “El vinagre de manzana contiene ácido acético, cuyo uso continuado puede provocar un proceso erosivo sobre la superficie del esmalte”, advierte. Como sucede con otros antídotos de andar por casa, “

el inicio de este desgaste puede parecer que blanquea los dientes, pero en realidad va reduciendo el espesor”. Aliñe sin temor la ensalada con este líquido, pero no frote con él las piezas de su mandíbula.

Queda claro, pues, que ningún alimento sirve de pócima para blanquear los dientes. Al contrario, algunos de ellos, en dosis elevadas, pueden oscure

cerlos: café, té, vino tinto, chocolate, salsas muy coloreadas (tomate, kétchup, curri) o colorantes tipo azafrán. Entonces, ¿tenemos que controlarnos con la ingesta de esto

s alimentos, así como con la de los que erosionan? ¿Hay un límite diario de fresas, limones o salsa de tomate? De ninguna manera: válgase solo de su sentido común y una dieta equilibrada. Aquí las cifras, en forma de límite, no son necesarias. “Es fundamental llevar un régimen arm

ónico y una buena higiene oral, de forma que no haya que excluir ningún alimento”, concluye la experta.