Archivo de la etiqueta: historia

¿Quién inventó el hilo dental?

A principios del siglo XIX, un dentista estadounidense, Levi Spear Parmly, exhortó a sus pacientes a limpiarse entre los dientes con hilo de seda, una técnica revolucionaria que podía proteger las encías y prevenir la caries. En ese entonces el hilo venía en unos carretes poco manejables, había que cortarlo con navaja y meterse los dedos en la boca para usarlo.

“A la gente no le gustaba el hilo”, afirma Scott Swank, conservador del Museo Nacional de Odontología, en Baltimore. Y en una época en la que era normal tener caries, añade, “las personas simplemente esperaban a que se le cayeran los dientes”.

Más adelante, en la década de 1870, Asahel Shurtleff contribuyó a facilitar el uso del hilo dental al patentar su primer dispensador: una bobina con la punta en forma de U que funcionaba como una diminuta mano de metal que guiaba el hilo entre los dientes. Su invento se anticipó a los portahílos actuales.

Desde entonces se han inventado el hilo con sabor a chicle y los dispensadores en forma de diente, en un intento por hacer que el hilo dental parezca divertido o al menos no muy complicado. Estudios recientes indican que usar hilo dental es una de las formas más sencillas de prevenir la caries. Pero “a la gente sigue sin importarle”, señala Swank. A dos siglos de su invención, el hilo dental sigue siendo algo que olvidamos utilizar y que odiamos hacer.

Historia del hilo dental_Radmedica

Descrito el sarro de hace mil años

El estudio de la flora microbiana de la boca permitirá saber más de la evolución de los seres humanos

La micropaleontología ha dado otro paso. Si ya es posible estudiar el ADN de antepasados de los humanos de hace 10.000, 15.000 años o incluso 30.000 años, encontrar una placa dental (sarro) es otra forma de hallar información. En un trabajo que ha publicado Nature genetics, se describe el microbioma de un individuo de hace unos 1.000 años, un alemán medieval. Domingo Carlos Salazar García, doctor por la Universidad de Valencia, ha formado parte del equipo internacional que firma el trabajo.

Mandíbula con placa fosilizada de hace mil años

Mandíbula con placa fosilizada

Como en otros casos, el problema no es tanto analizar la muestra, sino conseguirla. En este caso, se ha podido estudiar la placa mineralizada en los cálculos dentales, la cual conserva las bacterias y las partículas microscópicas de comida y crea una especie de receptáculo para los microbiomas. “Son una ventana muy importante al pasado porque tienen la capacidad de aportar información muy valiosa sobre la salud y la alimentación de nuestros ancestros, a la vez que su estilo de vida. Nunca hasta ahora habíamos sido capaces de obtener tantos datos de una muestra tan pequeña”, ha dicho el investigador.

Entre los hallazgos, está que el sarro estaba causado por las mismas bacterias que actualmente, y que en su ADN ya hay genes de resistencia a antibióticos, aunque sean de 900 años antes del descubrimiento de este tipo de fármacos. También se ha podido identificar genoma de sus alimentos: col, cerdo, oveja y trigo.

Los investigadores, aparte de resaltar estos hallazgos, apuntan a otro aspecto que se pone de manifiesto: en las excavaciones arqueológicas habrá que tener especial cuidado para no contaminar o destruir las placas dentales.

La odontología de ayer y de hoy

Fuente:

http://www.unidental.es/blog/curiosidades/la-historia-de-la-odontologia

descarga-1

En el año 1250 , los barberos franceses comenzaron a realizar el oficio de dentistas y en 1790 salió al mercado la primera silla creada para dentistas aunque hasta el año 1839 no se abrió la primera escuela de odontología, La Escuela de Cirugía Dental de Baltimore.

 

En 1728 se publicó el libro del que es reconocido como el padre de la odontología, Pierre Fauchard. Su obra , El dentista cirujano, se dice que  fue la primera en brindar una descripción completa científica de la odontología.

En 1815, se inventó la seda dental y en 1896, el primer aparato de rayos X para la boca. En 1980, ya se hablaba de implantes como alternativa a los dientes y en 1954 los avances continúan y en Suiza se inventa el cepillo eléctrico.

Ya en los años 70, los primeros tratamientos de ortodoncia a base de brakets salieron al mercado dental y en 1989 ya era posible comprar tratamientos blanqueantes para realizarse en casa.

¿Y en el 2000? A partir del años 2000 los avances tecnológicos han permitido a la odontología avanzar a pasos agigantados. Los brakets son sustituidos por tratamientos de ortodoncia transparente y los implantes son uno de los tratamientos más demandados.

Miss postura pefecta, 1956

Miss Postura PerfectaMiss Postura Perfecta

Otra de esas curiosidades de la radiología que tanto nos gustan nos lleva al Chicago de 1956. La clásica frase de que “la belleza está en el interior” alcanzó su máxima expresión durante un congreso de quiroprácticos celebrado en dicha ciudad.

Los organizadores tuvieron la ocurrencia de convocar un concurso de belleza pero sin basarse únicamente en la apariencia externa, buscaban el cuerpo perfecto incluso estructuralmente. Para ser la vencedora de Miss Postura Perfecta – que así se denominó el certamen – había que demostrar ser la modelo con el cuerpo mejor diseñado, de modo que en lugar de buscar curvas, lo que se valoraba era, entre otras cosas, la columna vertebral más recta.

Miss Postura PerfectaUna de las pruebas consistía en colocarse sobre dos básculas (un pie en cada una) para pesar simultáneamente las dos mitades del cuerpo de cada una de las participantes. Las tres finalistas obtuvieron una puntuación perfecta, consiguiendo exactamente el mismo peso en sus lados izquierdo y derecho. La suma de este equilibrio estructural más la armonía de su torso en una radiografía coronaron a la joven Lois Conway, de 18 años, como Miss Postura Perfecta 1956.

El de 1956 no fue el primero ni el último de estos concursos, de los que hay registros entre las décadas de 1920 y 1960, aunque sí el que mejor documentado ha llegado hasta nuestros días gracias a la cobertura del Chicago Tribune. Eran utilizados por asociaciones de quiroprácticos para promocionar la utilidad de la profesión en la búsqueda del cuerpo perfecto, pero a medida que creció la conciencia sobre la exposición innecesaria a las radiaciones su popularidad decreció, y los propios quiroprácticos dejaron de usarlos como promoción una vez Estados Unidos los reconoció como profesión sanitaria.

Cuando las radiografías se hacían en zapaterías

Traducido de io9.com

La historia contiene muchos ejemplos de funciones médicas realizadas por gente aterradoramente no cualificada. Los barberos eran también dentistas, la mujer más mayor del pueblo solía ser la comadrona, y los rayos-X se aplicaban a los pies de los niños por… ¡zapateros!

Rayos X en zapaterías

No es un secreto que la gente de los años 30 y 40 del siglo XX estaba fascinada por la radiación. La gente añadía radio en los tónicos, la comida e incluso la pasta de dientes. Se freían bajo lámparas UVA y usaban radiación para mutar verduras de jardín. De modo que cuando encontraron la manera de verificar la talla de un zapato mediante el “simple” procedimiento de hacer una radiografía al pie del cliente, se lanzaron a ello.

Fluoroscopio de zapateríaEl fluoróscopo de adaptación de zapatos consistía en una pequeña caja en la parte inferior, en la que se metían las puntas de los pies, y tres ventanas diferentes de visualización. Una vez los pies eran introducidos, el cliente estaba básicamente sobre un tubo de rayos X, cuyos haces se emitían hacia arriba de manera que una imagen fluorescente de los pies era visible a través de cada una de las ventanas de visualización. El niño, su padre y el zapatero miraban por cada una de las ventanas. Si los dedos estaban presionados contra la punta del zapato, este quedaba pequeño. Si el zapato dejaba algo de espacio junto al pulgar, estaba perfecto. El único blindaje de seguridad en el fluoroscópio era una pequeña capa de aluminio. Los folletos recomendaban a las tiendas ubicar el fluoroscopio en el centro de la tienda, de modo que todo el mundo lo viera.

El fluoroscópio de pies se inventó originalmente para procedimientos médicos “legítimos”. Soldados heridos durante la primera guerra mundial, que necesitaban ajustes especiales en sus botas, podían hallar su par más fácilmente si la persona que se los ajustaba podía ver lo que ocurría bajo la piel de los zapatos. Fue después de la segunda guerra cuando la cosa se convirtió en peligrosa e innecesaria. Pese a que los folletos que acompañaban la máquina pedían a los empleados de la tienda que derivasen a cualquier persona con problemas médicos a un doctor en lugar de intentar ayudarles en la tienda, estaba el asunto de los pies crecientes de los niños, que necesitaban pasar por la máquina para encontrar la nueva talla cada vez. Y claro, quienes los dependientes se exponían mucho más de lo que es saludable para nadie. No fue hasta los 50 cuando las máquinas finalmente abandonaron las tiendas.

Instrumental de odontología de siglos pasados (y III)

Cerramos el repaso a los artilugios con los que se tenían que apañar los pioneros de la odontología con los cinco últimos utensilios, que podrían estar perfectamente en una exposición de torturas chinas o de la inquisición.

Cincel

Cincel óseo (1780)
Quizá el más cruel de todos los aparatos de esta galería. Este artefacto se clavaba en la encía para extraer los dientes usándolo como una pala

Secateur Secateur (1810)
Desde Francia llega este dispositivo que raya con la tortura. Las puntas se fijaban en la encía bajo el diente y se usaba el tornillo para apretar hasta que este emergía.
Ecraseur Écraseur lingual (1850)
Este artilugio parece no dar mucho miedo a simple vista. Se usaba para eliminar partes de la lengua afectadas por infecciones. La parte en cuestión se rodeaba por la cadena o cable y se hacía girar la rueda. De esta manera la zona afectada iba siendo estrangulada y viendo reducido el flujo sanguíneo en ella. Una vez hecho esto, simplemente se cortaba con un cuchillo.
Pata de cabra Elevador de pata de cabra (S. XVIII)
Esta pequeña palanca se utilizaba para forzar a soltar un diente si este se mostraba especialmente reticente a soltarse de la encía durante una extracción.
Maniquí Dental Maniquí dental (1930)
Este equipo era el estándar sobre el que los estudiantes de odontología hacían sus prácticas. Los pequeños salientes que sobresalen de la pieza inferior servían para fijar máscaras de goma sobre el maniquí y así darle un aspecto más humano.

Instrumental de odontología de siglos pasados (II)

Seguimos repasando piezas del instrumental de los dentistas de siglos pasados. Por si guardabais alguna esperanza, vais a poder ver también los mecanismos de anestesia, que estaban desgraciadamente igual de avanzados.

Abrebocas

Abrebocas (S. XVII)
Así, como suena. Este dispositivo se instalaba en la boca del paciente para mantenerla abierta durante la intervención. Cada vuelta del tornillo forzaba la boca a abrirse un poquito más.

Taladro digital

Taladro digital (1870)
En este caso digital no tiene que ver con la informática, sino con los dedos. Este taladro se fijaba al dedo del especialista que perforaba el diente haciéndolo girar.

Aturdidor

Aturdidor Wilcox-Jewett (1905)
Esta jeringuilla de aspecto aterrador se usaba para inyectar cocaína en las encías, ya que hace 110 años era uno de los anestésicos legales disponibles.

Llave dental

Llave dental (1810)
Antes de que las tenazas las llevasen al desuso, este dispositivo era el más usado para las extracciones dentales hasta prácticamente el siglo XX. Por desgracia, en muchas ocasiones el diente se partía en dos antes de poder ser extraido.

Abrebocas

Abrebocas (S. XVI)
Si bien es similar en función al abrebocas que mostrábamos al principio, este instrumento más “delicado” en apariencia no buscaba mantener la boca abierta durante una intervención. En realidad, se usaba para desbloquear y forzar la apertura de pacientes con trismo, es decir, pacientes cuyo músculo masetero se encuentra contraído obligando a mantener la mandíbula cerrada. Muchas veces este problema estaba asociado a la enfermedad del tétanos.

Instrumental de odontología de siglos pasados (I)

Ya hemos desmontado varias veces el mito de lo doloroso que es visitar al dentista, aunque repasando el instrumental que se usaba hace un siglo, entendemos que esa mala fama se extendiera.

Tenaza de tornillo

Tenaza de tornillo dental (1848)
Un tornillo central telescópico se extiende fijado en su lugar por las palas laterales, permitiendo perforar con seguridad la raíz del diente

Taladro a cuerda

Taladro a cuerda (1875)
Este taladro fue el primer modelo capaz de funcionar de manera continuada tras darle cuerda como a un juguete infantil

Tenazas dentales

Tenazas dentales (S. XVII)
Si bien esta herramienta ha seguido usándose hasta la actualidad, la versión de hace 400 años no parecía ni precisa, ni delicada.

Pelicano dental

Pelícano dental (S. XVII)
Llamados así por la similitud con el pico de este animal, este instrumento se conoce desde el S. XV. Se utilizaba para realizar extracciones.

Taladro de Arco Taladro de Arco

Taladro de arco (Año 7000 a.C.)
Esta herramienta que parece diseñada para hacer fuego, en realidad se utilizaba para taladrar el esmalte de los dientes. El mecanismo era el mismo, pero la punta se apoyaba sobre el diente a tratar y después se hacía girar como se ve en la segunda imagen.

¿Cómo nació la primera prótesis de porcelana?

Extracto de un excelente texto de la BBC

Tradicionalmente, antes del siglo XVIII reír era desdeñoso: alguien se ríe del otro, de su situación, de cuán ridículo es.

En las artes plásticas, había estado en boga la idea de que la mejor forma de mostrar la personalidad y el carácter de alguien era en reposo: si estaba sonriendo o gritando, el artista terminaba pintando el gesto, no a la persona. Se pensaba que la esencia del individuo no era fielmente expresada con una emoción pasajera. Sin embargo, Louise Élisabeth Vigée LeBrun -considerada por algunos como una la pintora más importante del siglo XVIII y ciertamente una de las más exitosas artistas de una época en la que ser mujer era un obstáculo- tenía otra visión de la sonrisa.

Vigée LeBrun

A Madame Vigée LeBrun le entusiasmó otra corriente que en esa época estaba muy presente en la literatura, según la cual los sentimientos son los que muestran el verdadero yo… la gente a menudo está llorando en las representaciones del siglo XVIII pero, de hecho, la sonrisa tiene el mismo valor expresivo.

Sin embargo, si lo que se quería mostrar era algo agradable, había que tener dientes blancos.

Y precisamente, en ese momento en Francia, particularmente en París, se pasó de la extracción dental a la odontología. Una palabra nueva en francés aparece en ese siglo: dentistería.

El cuidado de la boca hasta ese punto era bastante básico: la gente se frotaba los dientes diariamente con un trapo, o usaban un palillo para limpiar las muelas, y eso era todo. Si empezaba a doler, había pociones pero si no se calmaba, la única solución era la extracción.

A partir de la década de 1720, un grupo de gente con conocimientos de cirugía se autodenominaron dentistas y ofrecían lo que hoy reconocemos como odontología moderna, que es preventiva -calzas, blanqueadores, ortodoncia- y que de alguna manera considera la extracción de muelas como un fracaso.

Nicolas Dubois de Chémant

A finales del siglo, un cirujano parisino, Nicolas Dubois de Chémant, tuvo una experiencia desagradable. Era 1788 y tuvo que pasar una velada con una dama de la alta sociedad con dientes artificiales y una halitosis muy fuerte. Se le ocurrió entonces que era posible hacer dientes de porcelana para usarlos en vez de las apestosas y perecederas prótesis hechas de dientes humanos o de huesos de animales que se utilizaban hasta entonces en las dentaduras.

Para 1789, tras varios experimentos en los que apeló a la pericia de la prestigiosa fábrica de porcelana Sèvres, los “dientes incorruptibles” eran una realidad.

Los orígenes del cepillo de dientes

Ya que estamos aprovechando el verano para hablar de historia, uno de los temas que suele suscitar curiosidad es el origen del cepillo de dientes. Hay varias teorías sobre el comienzo del uso de dispositivos para el cepillado de dientes, pero hay que mirar muy lejos en el pasado para las primeras evidencias de la higiene oral.

Hay hallazgos de cepillos de dientes que datan de hasta 3000 años antes del nacimiento de Cristo. Esto hace que este dispositivo sea uno de los más antiguos todavía utilizados por el hombre, superado apenas por unos pocos más, como la rueda. En tumbas egipcias se hallaron “palos o varas para masticar”, fabricados a partir de ramitas de los árboles, machacando unos de sus extremos hasta ablandarlos. Los extremos de estas varitas se moldeaban en forma de filamentos para que fueran aptos para las encías, teniendo más o menos la forma del palillo de dientes. Estas varitas también se frotaban contra los dientes para servir como una forma de higiene oral.

Sin embargo la creación y primera aparición del cepillo de dientes tal y como hoy lo conocemos, se le atribuye a los chinos de finales del siglo XV. Aunque se piensa que el cepillo de dientes puede ya haber existido desde antes de esta fecha, pues en Japón ya andaba circulando dicho artefacto para el cuidado de los dientes. Se dice que un maestro zen japonés llamado Dogen al viajar a China, “vio a a algunos monjes limpiar sus dientes, con cepillos hechos de cerdas de caballo cocidos a mangos de hueso de buey”. La manera en la que se fabricaban estos cepillos, era extrayendo manualmente las cerdas de los cuellos del jabalí de los climas fríos de Siberia y China, ya que al vivir estos animales en bajas temperaturas su pelaje se volvía duro y crecía con mayor consistencia. Al extraer las cerdas de los cuellos del jabalí, estás se fijaban a mangos hechos de huesos o de bambú. Tiempo después, se empezaron a crear otros cepillos dentales, utilizando otros pelajes de animales diferentes como el del cerdo, del caballo y de tejón y al mismo tiempo, se utilizaban también diferentes mangos hechos de marfil y de madera.

Cepillo de dientes antiguo - PeterPate

No fue hasta en los primeros inicios del siglo XX, con la invención del Nylon por parte de Wallace H. Carothers, cuando se sustituiría las cerdas de animales por este novedoso invento. El Nylon a diferencia de las cerdas de animales qué normalmente se empleaban, es más resistente, flexible y brinda un mejor cepillado, evitando la contaminación por bacterias haciendo qué el cepillo se seque más rápido. Así mismo, las cerdas de Nylon se quedan mejor adheridas al mango del cepillo, evitando desprendimientos al momento de usarlo. Fue entonces cuando en 1938 apareció el primer cepillo de dientes parecido al de nuestros días, bajo el nombre de “cepillo milagro”, el cual daba una buena higiene, pero a pesar de ser popular y mejorado tenía el problema de que sus cerdas eran duras al contacto y qué incluso llegaron a lastimar un poco las encías por lo cual no fue muy recomendado por los dentistas.

Aunque no fue perfecto del todo este nuevo cepillo de dientes, con el tiempo se empezaron a buscar nuevas perfecciones a las cerdas de Nylon para qué estuviera de acuerdo a las necesidades de las personas. Fue entonces cuando en 1950 apareció el cepillo dental “Park Avenue” de Dupont, qué mejoro las cerdas haciéndolas más suaves qué del original, facilitando más fácil la limpieza de los dientes y sin ninguna molestia, haciendo de este también más barato y accesible para más personas.