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Sobre encías y diabetes

Un excelente resumen de la relación entre estos dos problemas, publicado en ABC Salud

Encías y diabetes

La investigación clínica revela, de forma consistente en los últimos años, una vinculación estrecha entre la diabetes mellitus y las enfermedad periodontal. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Diabetes la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) ofrece algunos consejos prácticos y resuelve algunas dudas importantes al respecto.

¿Existe una relación entre la enfermedad gingival y la diabetes?
Hay un aumento en la frecuencia de la enfermedad gingival entre aquellos pacientes que padecen de diabetes, añadiendo la enfermedad gingival severa a la lista de otras complicaciones asociadas con la diabetes, como la enfermedad cardíaca, el derrame cerebral y la enfermedad renal.

¿Es una asociación bidireccional?
La investigación emergente también sugiere que la relación entre la enfermedad gingival severa y la diabetes es de dos vías. Las personas que padecen de diabetes no solo son más susceptibles a padecer de una enfermedad gingival severa, sino que también la enfermedad gingival severa puede tener el potencial de afectar el control de la glucosa en la sangre y contribuir a la progresión de la diabetes.

Entonces, ¿qué debo hacer?
El Informe del Médico General sobre Salud Oral establece que la buena salud oral es una parte integral de la salud total. Por lo tanto, asegúrese de cepillarse los dientes y de utilizar el hilo dental correctamente y de visitar a su dentista para chequeos regulares.

Si padezco de diabetes, ¿estoy en riesgo de padecer de problemas dentales?
Si sus niveles de glucosa en la sangre se encuentran mal controlados, usted está más propenso a desarrollar una enfermedad gingival severa y a perder más dientes que los no diabéticos. Como todas las infecciones, la enfermedad gingival severa puede ser un factor en el aumento de los niveles de azúcar y puede dificultar más el control de la diabetes.

¿Cómo puedo ayudar a prevenir los problemas dentales asociados con la diabetes?
Lo primero es controlar el nivel de glucosa en la sangre. Luego, cuidar bien de sus dientes y sus encías, junto con visitas regulares al dentista cada seis meses, evite fumar y, si utiliza dentaduras postizas, quíteselas y límpielas diariamente.

¿Qué puedo esperar en mi chequeo dental? ¿Debo informar a mi dentista acerca de mi diabetes?
Las personas con diabetes tienen necesidades especiales y su dentista e higienista están equipados para satisfacerlas. Mantenga a su dentista e higienista informados acerca de cualquier cambio en su enfermedad y de cualquier medicamento que pueda estar tomando. Posponga cualquier procedimiento dental que no sea emergencia si su nivel de azúcar en la sangre no se encuentra bien controlado.

¿Por qué es importante lo que como?
Lo que usted come se relaciona estrechamente con la cantidad de azúcar presente en la sangre. La elección de opciones adecuadas de alimentos lo ayudará a controlar el nivel de azúcar en la sangre.

¿Debo seguir una dieta especial?
No hay una «dieta para la diabetes» específica. Es probable que su médico le sugiera que consulte a un dietista registrado para elaborar un plan de comidas. Para la mayoría de las personas que tienen diabetes (y también para aquellas que no), una dieta saludable debe ser baja en colesterol, baja en sal y baja en azúcar agregada.

¿Puedo comer azúcar?
Sí. En los últimos años, los médicos han aprendido que comer un poco de azúcar, por lo general, no provoca problemas en la mayoría de las personas que tienen diabetes, siempre y cuando sea en el marco de una dieta equilibrada.

¿Qué tipos de alimentos puedo comer?
En general, en cada comida, usted podría tener 2 a 5 opciones (o hasta 60 gramos) de carbohidratos, 1 opción de proteínas y una determinada cantidad de grasa. Hable con su médico o un dietista para obtener asesoramiento específico.

La periodontitis crónica influye en la gravedad y en el pronóstico del infarto

Una información de RTVE

periodontitis e infartosUna investigación de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado por primera vez que la periodontitis crónica, una enfermedad inflamatoria de las encías que provoca la pérdida gradual de los dientes, tiene relación con la mayor extensión del infarto agudo de miocardio, comúnmente conocido como ataque al corazón.

Los investigadores han hallado que la extensión y la severidad de la periodontitis crónica se relaciona con el tamaño del infarto agudo de miocardio determinado por niveles séricos de troponina I y mioglobina (biomarcadores de necrosis miocárdica), según revela la UGR en una nota.

El trabajo, publicado en Journal of Dental Research, ha analizado a 112 pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio, a quienes se realizó una valoración cardiológica, bioquímica y de salud periodontal.

Como explica el profesor Francisco Mesa Aguado, uno de los autores, según los resultados de este trabajo, que habrá que confirmar con otros estudios: “La periodontitis crónica se configura como un factor de riesgo de mortalidad y juega un importante papel en el pronóstico del infarto agudo de miocardio”.

Los investigadores señalan que será necesario realizar un seguimiento de los pacientes periodontales que han sufrido un infarto de miocardio para determinar si tienen una peor evolución clínica, como un nuevo evento coronario, un fallo cardíaco o incluso la muerte.

“Si es el caso, la periodontitis crónica, debería ser considerada como predictora en el desarrollo del infarto de miocardio y ser incluida en los marcadores de estratificación de riesgo”, afirma Mesa Aguado.

Esta investigación es parte de los resultados de la tesis doctoral de Rafael Martín Marfil Álvarez, dirigida por los profesores de la UGR Francisco Mesa Aguado (departamento de Estomatología), José Antonio Ramírez Hernández (departamento de Medicina) y Andrés Catena Martínez (departamento de Psicología Experimental).

Los 112 pacientes analizados que habían sufrido un infarto agudo de miocardio, pertenecientes a la Unidad de Gestión Clínica de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

Gingivitis durante el embarazo: cómo mantenerla a raya

Artículo original publicado en Bebés y más

Embarazo y gingivitisLa mitad de las mujeres embarazadas sufre gingivitis, una afección bucal que afecta a las encías. Esta patología no supone ningún riesgo para la salud si se trata a tiempo y se mantiene una buena higiene diaria, pero, ¿cómo detectarla?

La gingivitis provoca que las encías se inflamen y sangren con facilidad. Si no se trata adecuadamente puede evolucionar a una periodontitis. No siempre un pequeño sangrado significa que haya gingivitis, y con el embarazo es habitual que alguna vez sangren las encías con el cepillado.

Debido a las hormonas del embarazo, las encías, del mismo modo que las mucosas nasales, se inflaman y tienen a sangrar más fácilmente. También pueden ser más propensas a acumular bacterias y sarro. Por eso, si hay inflamación, enrojecimiento y cierto dolor en la zona, puede tratarse de gingivitis.

Para prevenir la gingivitis lo que hay que hacer es mantener una higiene bucodental adecuada. Utiliza una crema dental con flúor y cepíllate los dientes a diario, después de cada comida y especialmente antes de acostarte por la noche.

El cepillado ha de ser suave pero largo y minucioso, sin descuidar ninguna zona (lengua incluída). De este modo, eliminamos las bacterias que inciden sobre dientes y encías, mantenemos la boca limpia y prevenimos la gingivitis, caries, halitosis…

Tomar la cantidad adecuada de calcio (mantiene los huesos fuertes) y de vitamina C (refuerza las encías, reduciendo las posibilidades de que sangren) también contribuye a una buena salud bucal.

Si la gingivitis no se cura puede evolucionar a periodontitis, una infección más peligrosa. Hay estudios que señalan que esta forma grave de enfermedad de las encías aumenta el riesgo de que la embarazada tenga un parto prematuro o un bebé de bajo peso al nacer.

Por lo tanto, si notas que las encías están inflamadas, te duelen y sangran, o no se cura siguiendo estos consejos anteriores, consulta al odontólogo para que determine si se trata de gingivitis o de otra afección y te aconseje cómo tratarla. Es mejor no esperar a que sea evidente que hay algún problema bucal, ante la menor sospecha, acude al dentista.

Diabetes y enfermedad periodontal. Una unión frecuente

Datos encontrados en el blog de Ortodoncia Perez Varela

Diabetes y encías - Pérez Varela

La diabetes afecta al 13,8% de la población española. 5 millones de personas padecen esta enfermedad, aunque aproximadamente la mitad lo ignoran.

Según los expertos, la enfermedad periodontal es la complicación oral más frecuente de la diabetes, y se cree que esta patología de las encías podría ser incluso un signo precoz de la diabetes.

Los estudios demuestran un aumento de la enfermedad gingival entre quienes padecen diabetes, añadiendo la enfermedad gingival severa a las complicaciones asociadas a la diabetes, entre las que se encuentran la enfermedad cardíaca, el derrame cerebral y la enfermedad renal.

Las últimas investigaciones sugieren que los que padecen diabetes no sólo son más propensos a tener una enfermedad gingival severa, sino que también la enfermedad gingival severa podría afectar el control de la glucosa en la sangre y contribuir a la progresión de la diabetes.

Los estudios indican que las personas que padecen diabetes tienen mayor riesgo de padecer problemas de salud oral como la gingivitis (etapa temprana de la enfermedad gingival) y la periodontitis (enfermedad gingival severa). Esto se debe a que, generalmente, son más propensos a la infección bacteriana y tienen menor capacidad para combatir las bacterias que invaden sus encías.

Otros problemas orales asociados con la diabetes incluyen: aftas, una infección causada por un hongo que crece en la boca, y la boca seca, lo que puede causar dolor, úlceras, infecciones y caries.

Esto hace que sea muy importante la colaboración entre especialistas para un diagnóstico precoz y la prevención. Si padeces diabetes es muy importante cepillarse los dientes y de utilizar el hilo dental correctamente, así como realizarse revisiones regulares. Si tus niveles de glucosa no están bien controlados, puedes tener mayor propensión a desarrollar una enfermedad gingival severa e incluso a perder más piezas dentales que los que no son diabéticos. Como todas las infecciones, la enfermedad gingival severa puede ser un factor en el aumento de los niveles de azúcar y puede dificultar más el control de la diabetes.

Estudios apuntan a una relación entre periodontitis y enfermedades renales

Seguimos repasando estudios publicados en torno a la enfermedad periodontal, y su relación con algunas afecciones de otras partes del cuerpo. Esta semana hemos encontrado un estudio de la Universidad de Maranhão, en Sao Paulo (Brasil) que habla de la vinculación entre los problemas en las encías y algunos marcadores en pacientes de diálisis.

Dicho estudio, realizado sobre 96 pacientes de hemodiálisis, ha analizado el nivel de soprte o inserción clínica (CAL), la profundidad periodontal (PD), el índice de sangrado gingival (GBI), el índice de placa visible (VPI) y el índice gingival de éstos. Re han recogido datos bioquímicos y hematológicos de los historiales médicos (Albúmina, fósforo, creatinina, transferrina, ferritina, hierro, fosfatasa alcalina, calcio, potasio y hemoglobina). El paciente era diagnosticado con periodontitis si ella o él tenía al menos dos espacios interproximales en dientes distintos con un nivel de inserción clínica de 4mm o al menos dos espacios interproximales con una profundidad periodontal de 5mm.

Entre los 45 hombres y 51 mujeres del estudio, con un tiempo medio en hemodiálisis de unos 4 años, la periodontitis fue observada en un 59,4% de los sujetos. El grupo con periodontitis tenía unos niveles de fósforo y albúmina por debajo de los de encías sanas. Por lo cual, se puede hablar de una asociación positiva entre la periodontitis y la hipoalbuminemia, y una asociación negativa respecto a la hiperfosfatemia.

Estos resultados sugieren una relación entre los niveles de estas sustancias en suero sanguineo de pacientes con problemas renales y la aparición de la temida periodontitis.

¿Qué relación hay entre la enfermedad periodontal y la artritis?

Un artículo de Vida y Salud

Artritis - Weston Medical HealthSi la semana pasada os hablábamos de la relación entre Enfermedad Periodontal y Enfermedad Cardiovascular, hoy tratamos la relación entre los problemas en las encías y la denominada artritis reumatoide. En particular, se considera que tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad quienes tienen problemas en las encías. Incluso, hay quienes dicen que la gingivitis puede causar la artritis reumatoide.

En la gingivitis, las encías están enrojecidas e inflamadas y pueden sangrar con facilidad. En general, esta condición se puede sanar con una buena limpieza e higiene bucal. Pero si no se trata puede causar lo que se llama periodontitis, que hace que las encías se despeguen de los dientes y formen pequeñas bolsas que se infectan y, si no se curan, pueden destruir el tejido donde se apoyan los dientes (lo que hace que éstos se caigan).

La artritis reumatoide (la versión más extrema y discapacitante de la artritis), en cambio, es una enfermedad crónica inflamatoria que causa dolor, rigidez, sensación de calor, enrojecimiento e inflamación en las articulaciones que, con el tiempo, puede causar daños en los huesos.

Cuál es el vínculo entre esta enfermedad en las articulaciones y los problemas en las encías, todavía sigue siendo un misterio. Ambas enfermedades pueden ser provocadas por varios factores, lo que hace que todavía no se las comprenda completamente. Sin embargo, hay investigaciones que prueban que ambas se relacionan entre sí y estudios que demostraron que los tratamientos de una condición también podrían ayudar a combatir o a mejorar los síntomas de la otra.

En este sentido, la buena higiene dental resulta sumamente importante, sobre todo si perteneces a un grupo propenso a padecer enfermedades en las encías. Como por ejemplo:

  • Las personas que fuman o mastican los productos del tabaco.
  • Los que tienen alguna enfermedad sistémica como la diabetes.
  • Las personas que toman medicamentos (como antiepilépticos, esteroides y medicinas contra el cáncer).
  • Los que tienen dientes rotos u ortodoncias que no se ajustan correctamente a las encías.
  • Las embarazadas y las mujeres que toman pastillas anticonceptivas.
  • Todos los que tienen trabajo dental defectuoso.

Relación entre Enfermedad Periodontal y Enfermedad Cardiovascular

Extracto de un artículo del Dr. Noguerol para PerioExpertise

Periodontal & Cardiovascular - Perioexpertise

El hecho de encontrarse las periodontitis entre las enfermedades más frecuentes del ser humano, y que las enfermedades cardiovasculares sean una de las principales causas de muerte en el mundo desarrollado, ha suscitado un interés en la comunidad científica por una posible relación entre ambas patologías. La etiología inflamatoria invocada recientemente en el infarto de miocardio y la producción de los mediadores descritos en las periodontitis permite establecer una hipótesis de trabajo plausible.

En la última década, se ha aportado una gran cantidad de información científica para demostrar esta posible relación. El punto de mayor interés en este sentido es establecer si las periodontitis se pueden demostrar como un factor de riesgo independiente en la etiología de la cardiopatía isquémica, al igual que la hipertensión, la hipercolesterolemia o el tabaco.

Se han llevado a cabo estudios, tanto observacionales como de intervención, para establecer la relación. La evidencia no es aún suficiente para considerar las periodontitis como un factor de riesgo independiente, pero hoy en día se duda poco sobre la existencia de la relación. Lo que queda todavía por demostrar es si las asociaciones significativas establecidas en la literatura son de tipo causal o si existen factores etiológicos comunes para ambas enfermedades. Los estudios de metaanálisis, aunque recogen grupos bastante heterogéneos, han establecido una estimación media del riesgo entre 1 y 1,5, siendo más importante para individuos jóvenes y con periodontitis agresivas. Un paso importante en este sentido se producirá cuando se puedan realizar estudios de intervención, que permitan establecer el papel protector del tratamiento periodontal sobre el riesgo futuro de infarto. Dificultades de diseño y de tipo ético son una barrera en esta línea.

Una información aportada recientemente apoya la idea de que la relación entre la enfermedad cardiovascular y la periodontal no debe plantearse sólo desde la perspectiva de si una influye en la etiología de la otra, sino de que ambas puedan tener factores causales comunes, que puedan relacionarse con el estilo de vida.

El hecho de que estas circunstancias englobadas en el síndrome metabólico, a caballo entre lo genético y lo ambiental, estén relacionadas con las tres patologías – accidentes cardiovasculares (ACV), diabetes y periodontitis– y que se puedan establecer circunstancias comunes entre ellas hace difícil establecer relaciones de causalidad. Igualmente es difícil poder decir si, por ejemplo, la diabetes y la periodontitis o la periodontitis y los ACV se favorecen entre sí o son enfermedades que coinciden en un mismo sujeto como manifestaciones de alteraciones orgánicas comunes.

Desde un punto de vista clínico, puede no ser tan relevante establecer esta relación de causalidad como comprender que estas situaciones analizadas –obesidad, diabetes y periodontitis– se pueden prevenir de forma conjunta, introduciendo hábitos saludables que conduzcan a un cambio en el estilo de vida. De esta forma, estaremos también contribuyendo a la salud cardiovascular.

¿Cuáles son los síntomas y tratamientos de la enfermedad periodontal?

Un texto divulgativo de los Centros ADECOA

Las caries y las fracturas no son las únicas causas de pérdida de dientes. La enfermedad periodontal puede también ser el origen. El diente se divide en dos partes: una visible gracias a la cual masticamos y una hundida en el hueso (la raíz). El periodonto está constituido por cuatro tejidos que contribuyen a fijar el diente a la mandíbula: el cemento que recubre la raíz, el ligamento que liga el diente al hueso, el hueso alveolar, en el que está hundida la raíz y por fin la encía.

La enfermedad periodontal es una patología que alcanza a uno o varios de estos tejidos. Es evolutiva y arranca por una inflamación de la encía. En los casos más graves, se produce una caída del hueso alveolar y el diente se ve debilitado.

Placa dentalPara empezar, la encía se vuelve más roja, hinchada y con un aspecto barnizado. Un sangrado acompaña muchas veces esta inflamación. La encía tiende a montarse sobre el diente. El paciente habla entonces muchas veces de un diente que se mueve. Se asocia muchas veces un mal aliento. También puede aparecer una cierta sensibilidad al frío y al calor.

En algunos casos podemos observar una pequeña supuración. Se da por hecho que ésta destrucción de los tejidos circundantes acarreará a corto plazo un desplazamiento de dientes y por consiguiente encontraremos dientes sueltos así como restos de alimentos. Esto puede llegar a ser muy doloroso.

Bacterias que se vuelven agresivas están en el origen de estas lesiones. La placa, sedimento blanquecino compuesto esencialmente por bacterias se va depositando sobre y bajo la encía. Si el cepillado no la elimina regularmente, esta placa en contacto con la saliva se mineraliza y se transforma en sarro. El proceso de destrucción de los tejidos está en marcha.

Existen factores que favorecen la aparición de esta enfermedad periodontal: el estrés, la depresión, el tabaquismo, el alcoholismo, así como algunas enfermedades genéricas como la diabetes o el SIDA. Los antecedentes familiares también se deben tomar en cuenta.

Una regla básica para evitar que se produzca es eliminar la placa bacteriana. Para combatir este mal, debemos primeramente localizarlo. El revelador de placa nos va a ayudar a hacerlo. Se trata de un comprimido que el paciente deja derretir en la boca y que colorea la placa. Esto pone en evidencia las carencias del cepillado y permite corregirlo.

Para eliminar esta placa, el paciente dispone de numerosas armas. Citaremos el cepillo de dientes, los cepillitos interdentales, el hilo dental, la pasta de dientes, el enjuague bucal, los hidroimpulsores, también llamados irrigadores dentales, etc.

Diez mitos a desmontar sobre la salud bucodental (parte II)

Seguimos con la extensa lista de mitos sobre salud bucodental que os presentamos la semana pasada.

Cada embarazo un diente
La sabiduría popular advierte que cada embarazo cuesta un diente. Pero si la mujer embarazada toma sencillas precauciones para su cuidado dental, esto no debería suceder. En realidad, la pérdida de dientes que se ha achacado al embarazo se debía a la presencia de caries que, obviamente estaban ya presentes antes del embarazo. Lo que sí provoca el embarazo en la boca es una mayor inflamación de las encías, especialmente si las encías ya presentan inflamación antes del embarazo. Es el sangrado de encías lo que lleva a la mujer al dentista durante el embarazo, y es entonces cuando se detectan las caries que ya estaban presentes, y lo que, en algunos casos, hace necesario la extracción de los dientes afectados.

Con la edad, es normal que se pierdan dientes
La pérdida dental no es inherente a la edad del paciente, es decir, no por el hecho de ser mayor o envejecer tenemos que estar desdentados. Si se realiza una higiene dental e interdental correcta y se acude al dentista con regularidad, probablemente podremos sonreír y comer a gusto aún en edades avanzadas.

No me hago limpiezas porque estropean el esmalte
Los más nuevos aparatos sónicos y ultrasónicos producen ondas vibratorias que rompen el cálculo dental (“sarro”) de la superficie del diente sin afectar en absoluto el esmalte. Una limpieza dental o profilaxis profesional no daña el esmalte; al contrario, elimina la placa bacteriana y el cálculo adherido a la superficie dental.

No me coloco implantes por miedo al rechazo biológico
La mayor parte de los implantes dentales actuales están fabricados de titanio quirúrgico, material que es absolutamente biocompatible y con capacidad de integrarse en el hueso, siendo muy bien tolerado por los tejidos blandos. El titanio es un metal que no ha demostrado ninguna reacción tóxica, ni irritativa sobre los tejidos vivos. Hasta la actualidad no se ha identificado rechazo biológico de un paciente hacia un implante; aunque pueden haber fracasos en la oseointegración (proceso por el cual el implante se fija al hueso), estos suelen ser escasos.

Como mis encías no me duelen, no necesito tratamiento
El hecho de no tener dolor en las encías no es signo de salud bucodental. En los estadios iniciales de muchos trastornos periodontales la enfermedad puede pasar desapercibida, sin síntomas evidentes y cambios mínimos (por eso se llama a la periodontitis ‘la enfermedad invisible’). Por ello, es muy importante que el dentista o el periodoncista examine periódicamente sus encías para confirmar la salud y prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Diez mitos a desmontar sobre la salud bucodental (I)

Primera mitad de un extenso artículo de ABC SaludMitos de la salud bucodental - ABC

Lo que mejor me va son los palillos de dientes después de las comidas
El uso de palillos o mondadientes, que no estén específicamente diseñados para limpiar la placa entre los dientes, no es aconsejable, ya que con él puede producirse lesión en el espacio entre los dientes ocupado por la papila, de forma que se infringe un trauma repetitivo que debe evitarse. La seda dental (si no hay apenas espacio entre los dientes) o el cepillo interproximal (si entre los dientes hay suficiente espacio) son las opciones más recomendadas para sustituir definitivamente la función de los palillos. Eso sí, hay palillos dentales específicamente diseñados para la higiene interdental, con eficacia demostrada en el control de placa interdental y en la inflamación gingival.

Los cepillos duros y los enjuagues fuertes limpian mejor
Mayoritariamente se acepta que los cepillos duros son más efectivos para eliminar la placa
bacteriana y las manchas en los dientes, pero esto no es necesariamente cierto. En realidad, el cepillado con un cepillo de cerdas duras o el cepillado brusco o traumático produce desgaste en el esmalte y retracción en las encías, quedando expuesta la raíz de la pieza dental. Se puede obtener un cepillado eficaz con cepillos de consistencia suave o media. Tampoco es del todo cierto que un enjuague bucal fuerte o con mucho alcohol es indispensable para la salud de las encías; de hecho, los enjuagues con alto contenido en alcohol pueden producir sequedad de los tejidos orales al modificar la cantidad y calidad de la saliva.

El mal aliento está relacionado con problemas de estómago
La halitosis o mal aliento se origina en un 85-90% de las veces en la cavidad oral. El mal olor procede del metabolismo de las bacterias anaerobias que hay en la boca; estas son capaces de degradar proteínas procedentes de las propias células de nuestro organismo o de otras bacterias y de nuestra dieta, produciéndose compuestos sulfurados volátiles. Una higiene oral deficiente, especialmente entre los dientes, enfermedades en las encías como la gingivitis y la periodontitis, y la presencia excesiva de sustratos en la lengua son las causas más habituales de halitosis.

Mejor no cepillarme porque me sangran las encías
Una encía sana no debe sangrar y, si lo hace, es porque algo no va bien. La mayoría de los pacientes atribuye el sangrado al cepillarse al tipo de cepillo o a la técnica empleada, sin saber que la causa del sangrado es una enfermedad de sus encías que debe ser tratada. El sangrado de las encías es un signo de inflamación y de enfermedad.

Si se tiene “piorrea”, se pierden todos los dientes
La enfermedad periodontal conocida vulgarmente como “piorrea” provoca la pérdida de hueso alrededor de los dientes. Sin el tratamiento adecuado los dientes comienzan a moverse y se pierden, pero actualmente el tratamiento de la periodontitis es altamente eficaz, facilitando el manteniendo de los dientes durante toda la vida en la mayor parte de los casos.