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Los cuidados bucales durante el embarazo

El embarazo es una excelente etapa para que la mujer logre un buen estado bucal. Tener dientes y encías saludables contribuye a mejorar su salud general y la salud bucal y general de sus hijos.

Tan pronto como se confirma su embarazo, se debe realizar la consulta al odontólogo quien la asesorará sobre los cuidados específicos que necesita, realizará el tratamiento correspondiente para lograr un buen estado bucal y la educará a mantenerla.

  • Realice el cepillado dental diario con cepillo de cabezal pequeño y filamentos suaves, 2 veces por día, con una pasta dental fluorada de 1000 a 1450 ppm. Compleméntelo con hilo dental o cepillos interdentarios para la higiene de los espacios interdentarios.
  • Limpie el dorso de la lengua con un cepillo dental suave o cepillo especial para lengua.
  • Si usa prótesis removible, placas de ortopedia o placa de descanso, higienizéla con el cepillo dental o cepillo especial para prótesis, con agua y sin pasta dental porque son abrasivas.
  • Use todos los días un enjuague bucal que contenga fluoruro de sodio al 0,05% y sin alcohol después del cepillado nocturno.
  • Para las embarazadas que presentan caries dental se aconseja el uso de un enjuague de clorhexidina al 0,12%, 1 hora después del uso de las pastas dentales fluoradas. Sólo una semana por mes y a partir del 6.° mes de gestación como medida preventiva de posibles caries en la infancia de su hijo.

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Embarazo, pubertad y menopausia: ¿cómo afectan a la salud bucal de la mujer?

Recogemos esta información desde MasQueSalud

Salud dental embarazadas

El embarazo, la pubertad y la menopausia son periodos de la vida de una mujer donde la boca requiere ciertos cuidados. En determinadas etapas de la mujer, principalmente por razones hormonales, la encía es más susceptible a la inflamación y por tanto se eleva el riesgo de sufrir enfermedades bucales y que incluso conllevarían la pérdida de los dientes. Una adecuada estrategia por el especialista en encía, periodoncista, minimizará estos riesgos.

La enfermedad periodontal, conocida vulgarmente cómo “piorrea”, es una infección crónica causada por bacterias de la placa dental que afecta a las estructuras que sujetan los dientes a la boca. Al principio aparece la gingivitis que se localiza sólo en la encía, sino recibe el tratamiento oportuno puede transformarse en una periodontitis, al extenderse al hueso que rodea y soporta el diente, que se destruye de manera irreversible, pudiendo llegar a perderse los dientes si no se trata a tiempo.

Síntomas iniciales de esta enfermedad son el enrojecimiento y sangrado de encía, aunque en los fumadores puede pasar desapercibido. Más adelante pueden aparecen otros síntomas cómo retracción de encías, movilidad, separación entre dientes, flemón, etc. Es fundamental llevar una correcta higiene dental eficaz y debe tratarse de forma temprana por el especialista tras un diagnóstico preciso.

En la pubertad puede desarrollarse gingivitis puberal asociada a los aumentos de hormonas sexuales, incluso algunas mujeres presentan gingivitis menstrual (sangrado e inflamación en las encías, así cómo ulceras en los tejidos blandos bucales).

La toma de anticonceptivos orales compuestos por hormonas sintéticas pueden producir un aumento de la inflamación de las encías sobre todo cuando se toman largos periodos de tiempo por lo que hay que controlar las encías evitando su deterioro.

La inflamación de las encías durante la gestación que desaparece tras el parto es la llamada gingivitis del embarazo, sobre todo a partir del 2º o 3º mes. Si la mujer tiene gingivitis o periodontitis previa al embarazo se eleva el riesgo adicional de parto prematuro o bebe de bajo peso. También existen formas tumorales cómo los granulomas gingivales que se asocian con el embarazo y que pueden desaparecer después con el correcto tratamiento.

En la menopausia disminuye tanto el nivel de estrógeno (lo que disminuye el efecto antiinflamatorio de estas hormonas en la encía) cómo de Progesterona disminuye la densidad ósea y aparece la osteoporosis) produciendo alteraciones significativas en los tejidos de la boca apareciendo problemas cómo la gingivitis atrófica, gingivitis postmenopáusica y síndrome de boca seca( malestar bucal o irritación, ardor y mal sabor). Recientemente también se ha relacionado la osteoporosis con una mayor tendencia a padecer enfermedad periodontal.

Gingivitis durante el embarazo: cómo mantenerla a raya

Artículo original publicado en Bebés y más

Embarazo y gingivitisLa mitad de las mujeres embarazadas sufre gingivitis, una afección bucal que afecta a las encías. Esta patología no supone ningún riesgo para la salud si se trata a tiempo y se mantiene una buena higiene diaria, pero, ¿cómo detectarla?

La gingivitis provoca que las encías se inflamen y sangren con facilidad. Si no se trata adecuadamente puede evolucionar a una periodontitis. No siempre un pequeño sangrado significa que haya gingivitis, y con el embarazo es habitual que alguna vez sangren las encías con el cepillado.

Debido a las hormonas del embarazo, las encías, del mismo modo que las mucosas nasales, se inflaman y tienen a sangrar más fácilmente. También pueden ser más propensas a acumular bacterias y sarro. Por eso, si hay inflamación, enrojecimiento y cierto dolor en la zona, puede tratarse de gingivitis.

Para prevenir la gingivitis lo que hay que hacer es mantener una higiene bucodental adecuada. Utiliza una crema dental con flúor y cepíllate los dientes a diario, después de cada comida y especialmente antes de acostarte por la noche.

El cepillado ha de ser suave pero largo y minucioso, sin descuidar ninguna zona (lengua incluída). De este modo, eliminamos las bacterias que inciden sobre dientes y encías, mantenemos la boca limpia y prevenimos la gingivitis, caries, halitosis…

Tomar la cantidad adecuada de calcio (mantiene los huesos fuertes) y de vitamina C (refuerza las encías, reduciendo las posibilidades de que sangren) también contribuye a una buena salud bucal.

Si la gingivitis no se cura puede evolucionar a periodontitis, una infección más peligrosa. Hay estudios que señalan que esta forma grave de enfermedad de las encías aumenta el riesgo de que la embarazada tenga un parto prematuro o un bebé de bajo peso al nacer.

Por lo tanto, si notas que las encías están inflamadas, te duelen y sangran, o no se cura siguiendo estos consejos anteriores, consulta al odontólogo para que determine si se trata de gingivitis o de otra afección y te aconseje cómo tratarla. Es mejor no esperar a que sea evidente que hay algún problema bucal, ante la menor sospecha, acude al dentista.