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Problemas orales habituales en pacientes mayores

Una recopilación original de Propdental

Salud bucodental en mayores

La salud oral es un componente importante en la salud y el bienestar general de las personas mayores que a menudo se pasa por alto. Muchos pacientes mayores tienen problemas para mantener una buena salud oral por culpa de la artritis u otros problemas neurológicos que no les permiten cepillarse los dientes o pasarse el hilo dental tan bien como en el pasado. Hoy queremos centrarnos en 4 problemas orales habituales en pacientes mayores y en la manera cómo podemos solucionarlos:

Caries dental: no solo los niños sufren caries dental, esta infección es muy común en personas de más de 65 años. A partir de esta edad, el riesgo de caries aumenta ya que muchos pacientes no acuden a la clínica dental tan a menudo como antes. Acudir a la clínica dental periódicamente y seguir una buena rutina higiénica en casa es en único modo de mantener la caries a raya.

Dificultades para comer: los problemas de salud oral, ya sean la falta de dientes, las caries, las dentaduras mal ajustadas, la enfermedad periodontal u otras infecciones, dificultan la masticación de algunas personas mayores que dejan de alimentarse con una dieta equilibrada.

Boca seca: también llamada xerostomía, es un problema común que afecta al 20% de las personas mayores. Esta falta de saliva suele estar provocada por algunas enfermedades y medicamentos y aumenta exponencialmente el riesgo de padecer caries. La mejor manera de contrarrestar el problema es beber mucha agua y evitar tomar cafeína y alcohol.

Enfermedad periodontal: es una infección de las encías y los demás tejidos que sujetan el diente. Afecta a personas de todas las edades pero suele empeorar en la tercera edad. Es la primera causa de la pérdida dental en personas adultas y éste traumático final se da cuando no se trata el problema a tiempo.

El correcto cepillado, uso del hilo dental y las visitas regulares a la clínica pueden ayudar a prevenir todos estos problemas orales habituales en pacientes mayores.

Implantes dentales, mitos y mentiras

Implantes: Mitos y Verdades - ABC

El tratamiento con implantes dentales es un procedimiento sencillo pero que requiere una adecuada planificación y una completa explicación. Mediante prótesis colocadas sobre implantes, es posible recuperar la estética y la función correcta de la boca motivada por la pérdida de una o más piezas dentales. Sin embargo, para garantizar el éxito de esta medida terapéutica se deben conocer y superar algunos mitos y mentiras. Los expertos de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) ofrecen algunas claves sobre su uso.

No me puedo poner implantes porque no tengo suficiente hueso
Actualmente, se puede preparar adecuadamente el hueso para la colocación posterior del implante. Incluso, en pacientes que no tengan suficiente altura o anchura de hueso maxilar, se pueden ya colocar injertos óseos provenientes del mismo paciente o de un banco de huesos, injertos con materiales sintéticos o materiales biológicos. Posteriormente, una vez conseguido el nivel óseo necesario, será posible colocar los implantes.

Los implantes dentales pueden sufrir alergia o rechazo
Los implantes no sufren alergia ni rechazo, ya que el titanio tiene una excelente biocompatibilidad con los tejidos del organismo humano que los toleran sin reacciones alérgicas del sistema inmunitario. Lo que sí puede ocurrir es que no se consiga la osteointegración necesaria para mantener adecuadamente el implante en boca. Esta falta de osteointegración puede deberse a problemas técnicos durante la cirugía por parte del profesional (insuficiente formación, entorno quirúrgico inadecuado…) o a problemas dependientes del paciente (tipo de hueso del paciente y/o existencia de factores de riesgo, como determinadas enfermedades, tabaquismo o mala higiene).

Los implantes dentales son solo para las personas mayores que han perdido sus dientes
Los implantes se pueden colocar cuando el hueso maxilar y mandibular hayan terminado su periodo de crecimiento óseo (a partir de los 18 años aproximadamente). A partir de esos años, no hay limitaciones de edad y cualquier momento es bueno para aquellos pacientes que presenten ausencia de uno o más dientes, siempre y cuando tengan unos buenos hábitos de higiene y no presenten enfermedad periodontal sin tratar.

Cualquier dentista puede colocar implantes
El profesional dental que coloque los implantes debe estar muy bien formado y capacitado en implantes y cirugía implantológica. La terapéutica de implantes precisa de grandes conocimientos y de una importante pericia. El profesional que lleve a cabo esta intervención no solo ha de estar bien formado en implantes, sino que debe estar bien preparado para llevar a cabo y evaluar el estudio radiológico de la zona a implantar, y tiene que saber realizar un plan de tratamiento adecuado. Este profesional debe valorar la necesidad de tratamiento periodontal, protésico, rehabilitador, ortodóntico y oclusal, así como conocer y actuar frente a los factores de riesgo que presente el paciente.

Puedes leer el artículo completo en ABC Salud.

La edad no está reñida con una buena salud bucodental

Edad y salud bucodental

El aumento de la esperanza de vida ha hecho que en las últimas décadas se incremente de manera considerable el número de personas mayores de 65 años. En España más del 16% de la población supera esa edad. En un mundo moderno con gran capacidad tecnológica, es ya posible preparar a los hombres y mujeres para que lleguen a una vejez en las mejores condiciones de salud posible para así poder disfrutar de un bienestar más pleno, facilitando su inclusión y participación social. Sin duda, la salud bucodental es un factor clave para añadir años a la vida, y también vida a los años.

El envejecimiento no debe ser sinónimo de pérdida de salud. Sin embargo, entre los mayores existe cierta tendencia a sobrevalorar su buen estado de salud, lo que unido al hecho de que estos pacientes expresan una menor sintomatología lleva en muchas ocasiones a que no reciban el tratamiento pertinente o a retrasarlo (lo que hace que los tratamientos sean menos efectivos).

Por eso, se aconseja desarrollar programas de prevención adecuados a este grupo de población. El éxito de estos programas depende, en gran parte, de que se asuma la relación bidireccional que hay entre la salud general y la salud bucodental. Hay muchas enfermedades sistémicas, que son especialmente frecuentes en los ancianos (como la diabetes o determinados trastornos cardiovasculares), que de manera directa o indirecta influyen en la salud bucodental: bien porque lesionen la boca o porque incrementen trastornos ocasionados por la mayor acumulación de placa bacteriana.

Pero, además, algunas enfermedades bucales (como la periodontitis) comparten las mismas causas. «La prevención y tratamiento precoz de los problemas de la encía, ayuda a conseguir en la edad adulta una mejor calidad de vida», destaca Lorenzo de Arriba de la Fuente, Profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Los cambios que se producen a lo largo de los años en las estructuras orales se adaptan a las variaciones propias que induce la edad, por lo que en muchas ocasiones no deben ser considerados como trastornos o enfermedades.

Los trastornos fisiológicos se producen en el esmalte, desgaste, diente más amarillo y menos transparente, grietas y fisuras; cemento; dentina, disminución de la sensibilidad y de la permeabilidad de los dientes, y pulpa. disminuye el volumen pulpar y se reduce la vascularización, lo que convierte a la pulpa en una estructura más vulnerable y a la vez menos sensible a los estímulos externos.

La pérdida de tejido dentario no provocada por caries es uno de los problemas que aumentan su prevalencia en la vejez, señalan los expertos, debido a la mayor conservación de los dientes en los mayores. Son problemas difíciles de tratar y de diagnosticar. Son frecuentes problemas tales como la atrición, la abrasión, o la erosión dental.

Puedes leer el artículo completo en ABC Salud.

¿Qué cantidad de pasta de dientes se debe usar?

Un consejo descrito por el Dr. Javier Amaro 

La finalidad de la industria publicitaria es incentivar el consumo y, en el ámbito de la higiene bucodental, ha bombardeado nuestras cabezas una y otra vez con imágenes y consejos que no siempre se ajustan a lo que recomendaría un buen dentista. El famoso “nueve de cada diez dentistas lo recomiendan” siempre nos hace preguntarnos por qué el décimo no.

Pensad en cualquier spot o imagen sobre pasta de dientes. ¿Qué superficie del cepillo está cubierta de pasta? Más o menos la se ve en este ejemplo ¿no?.

Mucha pasta

Sin embargo, lo recomendado por los dentistas es usar solamente la cantidad equivalente a un guisante, por lo que nuestro cepillo antes del cepillado debería verse más o menos así:

Poca pasta

El único beneficiado de que asumamos esta costumbre es la empresa que vende el dentrífico, puesto que de esta manera se compra con más frecuencia ya que se gasta antes. Tendemos a imitar lo que vemos en la publicidad, así que si no has acudido al dentista, lo más probable es que llenes tu cepillo de pasta tal y como la publicidad te ha enseñado.

La utilización recomendada de esa pequeña cantidad de pasta no es un capricho. Si utilizamos más generaremos muchísima espuma en nuestra boca, que nos impedirá ver bien todas las zonas; por lo que puede que nuestro lavado no sea tan eficaz. Mucha gente asume que cuanta más espuma hace, más limpia queda su boca. Esto es totalmente falso.

Las 5 enfermedades bucales más comunes

Una información de Bienestar 180

Desde este blog estamos constantemente hablando de distintos problemas y patologías relacionadas con la boca y su entorno, algunas más comunes y otras menos. Por ello, hoy resumimos el top 5 de los problemas más habituales en la boca. Seguro que algunos no os sorprenden, pero quizá no esperabais que alguno de ellos entrase en esta lista.

  • Caries: Se da este nombre a la destrucción de los tejidos del diente como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa bacteriana. Afecta a más de 90% de la población mundial.
    Regularmente se registra en la parte exterior, pero si no se atiende a tiempo, puede afectar el nervio, ocasionar dolor agudo y perder la pieza dental. La deficiente higiene bucal y la ingesta de comida azucarada favorecen su aparición.
  • Gingivitis: Se genera por un mal cepillado de dientes, el escaso uso de hilo dental y el tabaquismo. Consiste en la inflamación de las encías causada por un proceso infeccioso (bacterias) o la acumulación de placa bacteriana y sarro. Si no es atendida a tiempo, puede afectar el hueso y convertirse en una periodontitis.
    Entre sus síntomas se encuentran: sangrado, inflamación, enrojecimiento, sensibilidad al frío y mal aliento.
  • Periodontitis: Es una infección progresiva de las encías y pérdida del hueso alrededor del diente, lo que provoca que el desprendimiento de las piezas dentales.
    La mayoría de los casos es consecuencia de la acumulación prolongada de placa bacteriana y sarro en los dientes. Sus síntomas principales son: enrojecimiento intenso de la encía, inflamación sin dolor y sangrado leve al comer o durante el cepillado.
  • Cáncer bucal: Es un término general en medicina para cualquier crecimiento maligno localizado en la boca. Por lo general está localizado en el tejido de los labios o de la lengua, aunque puede aparecer en el suelo de la boca, el revestimiento de las mejillas, las encías o el paladar o techo de la boca. Puede aparecer como una lesión primaria del mismo tejido de la cavidad oral, o por metástasis de un sitio de origen distante.
    Algunos factores de riesgo que detonan el padecimiento son: tabaquismo, alcoholismo, dieta deficiente en vitaminas A, E, C o hierro, una infección viral o la exposición excesiva al sol.
  • Halitosis: Una mala higiene bucal, caries y el tabaquismo son las causas del mal aliento en los adultos. Es importante visitar al dentista para que realice un diagnóstico y recete un tratamiento adecuado.

¿Morderse las uñas es peligroso para nuestra boca?

Onicofagia - sonrisaespectacular.comLa onicofagia que proviene del griego “onykhos” (uña) y “phaguen” (comer) es el hábito compulsivo de morderse las uñas. Algunos comienzan con este tic desde muy pequeños, otros en cambio lo desarrollan en la adolescencia. Puede durar meses o incluso años. No existen cifras exactas sobre el número de personas con onicofagia, ya que estamos hablando de un tipo de trastorno que por lo general no requiere de consulta médica.

En la edad adulta los hombres son los que más persisten con este tic.
Aunque por lo general únicamente nos fijamos en los efectos en las manos (hinchazón, aspecto descuidado,…) morderse las uñas genera desagradables efectos también en la boca. Con todos los gérmenes que hay debajo de las uñas, en la boca se reflejan las consecuencias de esta fea costumbre. Por muy lavadas que podamos tener las manos, al meternos los dedos en la boca, a través de esas uñas mordisqueadas, ingerimos infinidad de bacterias.

Las consecuencias en la boca pueden ser:

  • Deformación de la arcada, las encías y el paladar por el gesto repetitivo.
  • Daño en encías, favoreciendo así la generación de inflamaciones y gingivitis.
  • Aparición de infecciones bacterianas como las aftas y los herpes.
  • Aumento del número de caries.

Hay que añadir que las personas que llevan restauraciones de composite en dientes anteriores (incisivos superiores e inferiores) o carillas de porcelana o de composite, sufrirán desperfectos en estas restauraciones por morderse las uñas. Entre otras cosas hemos visto cómo por morderse las uñas, los pacientes acuden con:

  • Descementado de la carilla de porcelana (la cual se podrá volver a cementar si no ha sufrido ningún daño);
  • Fractura de la carilla de porcelana (que habrá que repetir, puesto que no se pueden reparar);
  • Fractura de la carilla o restauración de composite (se podrá reparar en clínica).

Si llevan coronas de porcelana o metal-porcelana sobre dientes o implantes, también en este caso se podrá romper la porcelana de recubrimiento que da el color y la forma al diente y también habrá que repetir la restauración completa.

¿Por qué se produce la sequedad en la boca?

Un artículo divulgativo del Instituto Maxilofacial

Xerostomía - Instituto Maxilofacial

La saliva es un líquido transparente y de viscosidad variable producido por nuestras glándulas salivales. A diario producimos entre 1,5-2 litros de saliva que nos permiten por ejemplo hablar, tragar, saborear o digerir los alimentos.

La sensación de sequedad bucal se denomina xerostomía y puede tener múltiples causas; podría ser secundario a una respiración oral, a una disfunción de las glándulas salivales, a alguna enfermedad sistémica o a la toma de ciertos medicamentos. También es habitual en determinados momentos de estrés, angustia y ansiedad.

La xerostomía puede ser reversible o irreversible.

En el primer caso, basta con detectar la causa y al eliminarla solventaremos el problema.

En el caso de la xerostomía irreversible se pueden aplicar medidas terapéuticas centradas en minimizar los síntomas de sequedad bucal siempre prescritas por su médico o dentista como, por ejemplo, los sustitutivos artificiales.

Sin embargo, existen medidas que pueden ayudar a minimizar las molestias asociadas a la xerostomía como son beber agua frecuentemente, mascar chicle sin azúcar, tomar caramelos cítricos sin azúcar, limitar el consumo de café y bebidas alcohólicas, evitar colutorios que contengan alcohol, mantener una buena higiene oral, realizar visitas frecuentes al dentista y realizar una adecuada prevención y tratamiento de las enfermedades periodontales cuando las haya.

¿Pueden los dientes causar dolor en otra parte del cuerpo?

Una información de Sonrisa Espectacular

Se dice que la boca es el oráculo de la salud de tu cuerpo y de lo importante que es tener una buena salud dental. El cuerpo es un sistema de circuitos en el que todo tiene conexión con todo y es un hecho que cada día más estudios reafirman.

Uno de los últimos afirma que la pérdida de piezas dentales es el primer atisbo de enfermedades cardiovasculares. Parece ser que existe una relación directa entre el número de piezas dentales perdidas de un paciente y el nivel de arteroesclerosis que sufre. Es decir, cuantas más piezas se han perdido en la boca, mayor cantidad de placa hay acumulada en las arterias carótidas, luego mayor probabilidad de desarrollo de una enfermedad cardiovascular.

Otro ejemplo pueden ser los dolores de espalda, algunas desviaciones de la columna vertebral como la escoliosis pueden estar originadas por problemas dentales, en este caso en concreto, por problemas de maloclusión. De hecho, se estima que el 30% de los dolores musculares de cuello y espalda están provocados por problemas de este tipo.

Pero una mala colocación de los dientes no es la única causa de problemas de salud que tienen su origen en la cavidad bucal. Las caries dentales, producidas por la acumulación de placa bacteriana también pueden ocasionarnos más de un disgusto, ya que si dichas bacterias consiguen pasar al torrente sanguíneo, tendrán acceso a prácticamente cualquier rincón de nuestro cuerpo. Entre otras cosas, podemos encontrarnos con problemas de pérdida del tono fibrilar, por lo que se relentizará la contracción-relajación de los músculos y nos provocará fatiga muscular. De aquí a las lesiones por desgarros y lesiones tendinosas solo hay un paso.

También existe una relación directa entre la salud dental y los problemas digestivos. Primero, porque la boca es la vía de entrada de los alimentos a nuestro organismo. Nuestra saliva y nuestros dientes son fundamentales para realizar un correcto proceso digestivo. Falta de piezas dentales e infecciones bucales producidas por caries son causa directa de enfermedades como la gastritis, ya que la trituración de los alimentos en la boca no es todo lo efectiva que debiera y obliga al sistema digestivo a realizar un sobreesfuerzo continuo.

Por último y no por ello menos importante, también se ha establecido la relación directa entre la alopecia areata (pérdidas de pelo temporales y localizadas) y las infecciones dentales.

¿Sabías que el esmalte es el tejido más duro de todo el organismo?

Una información de PL Clínica Dental

El esmalte cubre la corona del diente, que es la parte visible por encima de la encía. Es un tejido traslúcido, es decir, la luz pasa a través de él; y lo que está justo debajo es la dentina que constituye la mayor parte de la estructura dentaria y es lo que determina el color de los dientes, pudiendo ser de una tonalidad mas amarillenta, grisácea, blanca…

A menudo, sustancias como el café, té, vino tinto, refrescos de cola, tabaco, etc, pueden teñir la superficie de los dientes, las limpiezas profesionales realizadas periódicamente ayudan a eliminar gran parte de dichas manchas, pudiendo recurrir además en otros casos a los blanqueamientos para aclarar el color de los dientes.

El esmalte protege a los dientes del “uso” diario, es decir, de actividades que todos realizamos tales como masticar o morder; pero, aunque es un tejido de gran dureza, se puede fracturar o romper como se puede romper un hueso. La diferencia está en que cuando se rompe un hueso, el organismo tiene capacidad para repararlo, en el caso del esmalte, cuando existe una fractura o rotura es para toda la vida, pues el cuerpo no lo regenera. En otras palabras: el organismo no fabrica esmalte “nuevo”.

¿Qué causa la erosión del esmalte?

  • Consumo excesivo de algunos zumos de frutas
  • Bajo flujo salivar
  • Azúcar excesivo en la dieta
  • Reflujo gástrico
  • Problemas gastrointestinales
  • Ciertos medicamentos
  • Aspectos o factores genéticos
  • Factores medioambientales ( estrés, desgaste…)

El correcto uso de los cepillos interproximales

Artículo extraido de Blog Salud Bucal

Cepillos Interproximales - Blog Salud Bucal

En España, más del 80% de la población declara cepillarse los dientes al menos una vez al día, pero ¿es suficiente con usar el cepillo común? Se ha instaurado la creencia errónea de pensar que solo con el cepillo ya se puede mantener una correcta higiene bucal, sin necesidad de métodos complementarios. En realidad, lo mejor es complementar la higiene con algún elemento de higiene bucal que nos permita profundizar en la limpieza.

Entre los muchos que existen para cuidar nuestra salud bucal destaca el cepillo interproximal. De medida mucho más reducida que uno común, es un cepillo cilíndrico o cónico que se usa para limpiar el biofilm oral (placa bacteriana) acumulado en los espacios interproximales, es decir, las zonas existentes entre diente y diente. Su estructura y diseño permite una limpieza de estas zonas y garantiza una mejor higiene bucodental, abarcando zonas inalcanzables para los cepillos comunes.

Patentado por Aurora Frank Kygios en 1983, el cepillo interproximal nació como respuesta higiénica para aquellas zonas bucodentales donde no llegaba el cepillo común. Consejos sobre su uso se basan en introducir el cepillo holgadamente, de modo que sean los filamentos y no el alambre los que estén en contacto con los dientes. Así mismo, el cepillo se debe mover desde dentro hacia fuera, sin hacerlo girar. Según el modelo de cepillo interproximal, en algunos casos se aconseja acoplar el capuchón protector al mango para alargar el cepillo y conseguir limpiar más fácilmente las zonas posteriores más difíciles de alcanzar.

La Federación Dental Internacional recomienda, para una buena higiene bucodental, el cepillado dental con una pasta dental fluorada dos veces al día como patrón básico de higiene, complementado con elementos de higiene interdental como los cepillos interproximales.