¿Miedo al dentista?

http://www.abc.es/salud/noticias/20141009/abci-miedo-dentista-consulta-201410081854.html

Existe un verdadero pánico generalizado en la población a acudir al dentista. En determinados casos este miedo tiene graves consecuencias para la salud, puesto que se posterga constantemente la visita al odontólogo lo que puede agravar el problema bucal y, casi siempre, dificulta el manejo clínico y lo encarece. Este pavor parece incrustado ya en el ADN de algunas personas, pero casi siempre es exagerado, e incluso infundado, y se basa en una negativa y

puntual experiencia personal anterior.

A lo largo del tiempo las razones han podido ser varias para consolidar este miedo al dentista, «algunas son objetivas pero otras no tanto», reconoce Antonio Bujaldón, secretario de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA).

Históricamente los recursos que se han empleado para el cuidado de la salud bucodental han sido agresivos y molestos

para el paciente, una tendencia que se ha ido variando sustancialmente en las últimas décadas. «Hace tiempo los métodos que disponían los dentistas para realizar su tarea no eran satisfactorios y provocaban dolor», apunta Bujaldón. «Esto –asegura- ha hecho que una gran parte de los pacientes que tienen pánico al dentista sean personas mayores que pasaron por malas experiencias en sus visitas al dentista».

Miedo heredado

Pero, en mucha ocasiones, no ha sido necesaria una experiencia traumática anterior para asumir un cierto temor al dentista. Es frecuente, según comenta el representante de SEPA, que «los propios padres hayan trasmitido ese miedo a sus hijos; se trata, en definitiva, de un miedo heredado y no objetivo».

Más tarde: más complejo y más caro

Pero, independiente del factor o factores causantes, la realidad refleja claramente que estas personas con un miedo al dentista suelen demorar la visita a la consulta lo más posible; de hecho, asegura Bujaldón, «terminan acudiendo finalmente, pero con problemas más graves y con la necesidad de realizar tratamientos complejos y más molestos desde el punto de vista clínico pero, a su vez, también más costosos».

Por ello, y según se recomienda desde SEPA, la mejor manera de evitar el miedo al dentista es la prevención, efectuando visitas periódicas que eviten tener problemas que requieran tratamientos complejos.

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