«La Odontogeriatría debería ser una asignatura obligatoria»

DSCN5771

Dr. Javier Gómez Pavón, Jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario «San José y Santa Adela»

Lleva años trabajando por y para los pacientes más mayores, un colectivo en el que, si cabe más que en otros, una adecuada salud bucodental es la llave de una buena calidad de vida. Para conseguirla, en el hospital Univeritario de la Cruz Roja «San José y Santa Adela», donde dirige el Servicio de Geriatría, cuentan con un programa de telemedicina específico: «Odontogeriatría móvil».

—El Consejo General de Dentistas premió en diciembre la labor del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de la Cruz Roja «San José y Santa Adela» que usted dirige. ¿Qué ha supuesto para usted y su equipo la concesión de este premio?
—Ha sido un gran refuerzo para continuar trabajando tanto a nivel asistencial como docente e investigador en la línea de mejora de la salud bucal de nuestros adultos mayores frágiles. Además es un gran honor que seamos el primer Servicio de Geriatría galardonado con dicho premio.

Como ya ha ocurrido en otras líneas de trabajo, el Hospital de Cruz Roja en el campo de la salud de los mayores sigue innovando, preocupándose, sobre todo, por la persona mayor más vulnerable, frágil y débil para reclamar sus derechos y su calidad de atención. Me gustaría aprovechar para agradecer al Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM) y, especialmente a la profesora Marisol Ucha, su apoyo en todas las iniciativas compartidas con el Servicio y con la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Sin lugar a dudas sin esta colaboración el resultado habría sido muy diferente.

—¿Cuántos profesionales se integran en este servicio hospitalario y qué perfiles tienen?
—El Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de la Cruz Roja está acreditado tanto para la docencia MIR en Geriatría como para la docencia universitaria de pregrado de Medicina (Universidad Alfonso X el Sabio). Dispone de 13 médicos adjuntos especialistas en Geriatría y 20 residentes de diferentes años. Además, todos los días acuden seis alumnos de Medicina de los diferentes cursos (tercero, cuarto, quinto y sexto). De igual modo siempre tenemos rotando con nosotros dos MIR de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, además de dos o tres MIRs de otros hospitales que rotan por nuestras diferentes unidades.

Somos uno de los pocos servicios de la Comunidad de Madrid y de España con todos los niveles acreditados de la especialidad de Geriatría: Unidad de Agudos, Unidad de Recuperación Funcional con una unidad especializada de Ortogeriatría, Hospital de día, Hospitalización Geriátrica domiciliaria, Consultas Externas, a las que nuestro hospital añade la Hospitalización Geriátrica Residencial y las consultas de Neurogeriatría y Cardiogeriatría.

Anualmente vemos y tratamos a más de 3.000 ancianos, todos ellos con perfil de adulto mayor vulnerable, complejo, con problemas habituales de abundante polifarmacia, comorbilidad, movilidad y problemas psicosociales.

—¿Cuáles son los principales problemas bucodentales que presenta el paciente geriátrico? ¿Cuáles son las patologías que más frecuentemente ven en la consulta?
—La detención de los problemas bucales va a depender del nivel asistencial donde se encuentre el paciente, y habitualmente tanto el personal de enfermería como médico tienen muy presente el cuidado de la boca, ya que «una boca enferma va unida a un anciano frágil enfermo». Disponemos de protocolos específicos por parte de enfermería para el cuidado de la boca y que no se deteriore su alimentación y con ello todos los marcadores clínicos.

De igual modo disponemos de un programa de Telemedicina específico que se denomina «Odontogeriatría móvil», en consultas externas a tiempo parcial, para que nos indiquen el tratamiento a seguir y donde el equipo envía una foto de la boca junto con su descripción al odontólogo. Cuando el paciente puede trasladarse a su consulta se le cita y el paciente acude directamente de forma preferente. Si el paciente se encuentra muy incapacitado, generalmente con deterioro cognitivo grave (demencia) y no puede acudir a consulta, y el tratamiento es la extracción de piezas dentarias o restos radiculares realizamos el ingreso programado por la mañana en nuestro hospital para que, con anestesia general débil, el odontólogo pueda realizar su trabajo en quirófano. Dependiendo del paciente, este se irá al día siguiente o la misma tarde.

Este programa ha mejorado la calidad de vida de muchos pacientes geriátricos –tanto de residencias como de domicilios– con graves problemas bucales (odontalgia), lo que les provocaba trastornos alimentarios, de conducta e infecciones con frecuente uso incluso de fármacos opioides y psicótropos como neurolépticos, y que acudían de forma frecuente a las urgencias de los hospitales. Con el programa todo esto ha disminuido lo que le hace coste-eficiente, pero, sobre todo, hemos aliviado, de forma significativa, el sufrimiento de estos pacientes vulnerables.

—¿El cuidado oral del colectivo de personas mayores ha mejorado generacionalmente?
—El cuidado oral de todos los ciudadanos españoles es todavía una tarea pendiente. Es cierto que cada vez más las personas de todas las edades están más concienciadas sobre las ventajas de la prevención y el mantenimiento de una buena salud oral, acudiendo de forma periódica al odontólogo y con buenos hábitos de cuidado bucal.

El envejecimiento es algo dinámico no estático, por lo que las personas que están envejeciendo ahora presentan mejores hábitos y mejor salud bucal. Las personas que ya están dentro del envejecimiento arrastran la salud bucal previa que no era preventiva, solo curativa, cuando la enfermedad ya habría dañado el diente y muchas veces el tratamiento es ya la extracción. En esta generación de edades entre los 75-85 años cada vez más los implantes están reemplazando a las prótesis que también envejecían, como sus dueños, pero que no eran recambiadas…

Por último, el envejecimiento del envejecimiento, es decir, los muy mayores (85 años o más), en general, arrastran las consecuencias de la mala salud bucal que han sufrido en su juventud y edad adulta (guerra civil, años de escasez, etc.) y son los que peor salud bucal muestran con prótesis inadecuadas, restos de raíces dentales, piezas cariadas, enfermedad periodontal, etc.

—¿Cómo ha afectado la crisis económica a la salud bucodental de nuestros mayores?
—La crisis económica afectó a todos los niveles y sectores de la población española y la salud oral también se vio perjudicada. Muchos tratamientos dejaron de realizarse por la dificultad económica de las personas mayores que durante la crisis fueron en numerosos casos el apoyo económico de sus hijos y sus familias.

—¿Existen programas específicos de ayudas económicas para este colectivo en materia de salud oral?
—Se dispone de algunas ayudas sociales para los más desfavorecidos, pero el trámite es engorroso a través de la recolección de informes y demás papeleos por parte de trabajo social que, sobre todo, dilata la necesidad de actuación generalmente urgente que tiene el paciente.

—¿Es posible cambiar los hábitos en este tipo de pacientes (higiene, alimentación,…)?
—Sí, a pesar de lo que se pudiera creer, las personas mayores también pueden cambiar sus hábitos, pero hay que realizar programas específicos de prevención para esta tipología de pacientes, que son muy diferentes al resto de la población; planes hacia personas mayores robustas y otros diferentes hacia personas mayores frágiles, en donde los hábitos de salud oral van a depender de sus cuidadores, ya sean sus familias o profesionales privados o públicos, que necesitan mucha, mucha formación al respecto.

—Además de su labor clínica, es usted profesor universitario, ¿está bien contemplada la Gerodontología en los planes de estudio?
—En el Grado de Medicina que coordino en la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) la salud oral está contemplada en Fisiología Humana, donde una de las competencias es la exploración de la cavidad oral, y en procedimientos médico-quirúrgicos donde en cada patología hay repercusión sobre la salud bucal. Pero no existe ninguna asignatura al respecto y solo la asignatura de Geriatría, que en la mayoría de las universidades es optativa, tiene en su programa competencias específicas de salud oral en las personas mayores.

En el Grado de Odontología, aunque se enseñan en las diversas asignaturas algunas especificaciones del anciano, no existe una asignatura como Odontogeriatría, que, desde luego, dada la importancia de este colectivo, debería ser obligatoria.

 

La formación en Gerodontología hoy en día es a través de los másteres universitarios, afirma el Dr. Gómez Pavón.

—¿Cómo formarse adecuadamente para tratar a pacientes ancianos?
—El tratamiento de personas mayores necesita cada vez más de una especialización tanto en el área médica como en Enfermería, Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Trabajo Social y, cómo no, en Odontología. Y no solo por motivos cuantitativos (constituyen uno de los mayores grupos poblacionales a atender) sino cualitativos (constituyen una población muy heterogénea con necesidades muy diferentes al resto de la población para las que los profesionales con formación tradicional no están del todo bien preparados). Los profesionales españoles están perfectamente cualificados para tratarles con una formación tradicional exquisita, pero si tuvieran la formación específica geriátrica podrían darle ese plus de eficiencia y de calidad de atención que el siglo XXI está demandando para esta población vulnerable.

Actualmente la formación en Gerodontología es a través de másteres reconocidos en las diferentes universidades.

—¿Cómo afrontan el progresivo envejecimiento de la población española?
—Primero no considerar al envejecimiento como una carga sino como una oportunidad. Envejecer es un destino que nos afecta a todos y es nuestro objetivo, para ello estamos luchando todos los días, aunque seamos inconscientes de ello.

El envejecimiento debería de ser una línea estratégica para todos los gobiernos, la protección al mayor al igual que lo es al menor o al discapacitado. Un país es más desarrollado cuanto más se preocupe por las poblaciones vulnerables y entre ellas están los adultos mayores frágiles.

—¿A qué retos se enfrentan los profesionales «especializados» en Gerodontología?
—El principal reto es su reconocimiento por el resto de profesionales con medidas que muestran eficiencia en su actuación, sobre todo, centradas en la prevención además del tratamiento. Un reto es la persona mayor vulnerable incapacitada con grave deterioro cognitivo, que depende absolutamente de sus cuidadores y además muy frecuentemente no se deja administrar los cuidados (cierra la boca, muerde, etc)… Estos pacientes a cualquier edad (lo mismo ocurre con disminuidos psíquicos profundos) son el extremo de la vulnerabilidad y los que en teoría estamos sanos debemos de garantizar su salud.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *