La historia del flúor y su aplicación en la salud dental

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Captura de pantalla 2015-06-18 a la(s) 20.46.02Desde que se demostró que el flúor ayuda a controlar la aparición de caries en nuestros dientes, se han creado múltiples preparados que lo contienen. Sigue leyendo y conocerás cómo se descubrió esta propiedad y cuáles son sus beneficios para nuestra salud dental.

Desde que se demostró que el flúor ayuda a controlar la aparición de caries en nuestros dientes, se han creado múltiples preparados que lo contienen. Sigue leyendo y conocerás cómo se descubrió esta propiedad y cuáles son sus beneficios para nuestra salud dental.

Todo parte a comienzos del siglo XX. En 1901, el dentista norteamericano Frederick McKay comenzó a observar que muchos de sus pacientes que residían en Colorado Springs, presentaban unas manchas de color café muy poco estéticas en sus dientes.

Este curioso fenómeno le llamó tanto la atención que decidió investigar otras zonas endémicas cercanas a su territorio. En esta búsqueda se dio cuenta de que las manchas cafés eran una afección mucho más extendida de lo que en un principio creyó.

Después de analizar los factores comunes que presentaban los lugares afectados, llegó a la conclusión de que el origen del fenómeno estaba en las fuentes de abastecimiento de agua pública. De hecho, solo los niños nacidos en esas zonas y que habían tenido contacto permanente con la misma fuente de agua, presentaban las manchas.

Pero también descubrió otra cosa. Esos mismos niños eran, además, menos propensos a la caries.
En la vereda opuesta, quienes que llegaban al mismo territorio con más de 2 o 3 años de edad, o consumían agua que no era de esa misma fuente, presentaban un esmalte normal, sin esas manchas cafés pero con caries.

Con esta evidencia, decidió analizar algunas muestras de agua de estas zonas, para aislar los compuestos que podrían causar estas manchas en los dientes. El elemento que más les llamó la atención fue la elevada concentración de flúor en el agua.

A partir de estas conclusiones, el Servicio Nacional de Salud Pública de Estados Unidos, inició en 1931 una nueva fase en la historia de la fluoración de las aguas. Ese año encomendó al Dr. H.T. Dean, investigar la posible relación entre la concentración de flúor en el agua, el esmalte moteado y la caries dental.

Este estudio, conocido como el de las “21 ciudades”, determinó el rango óptimo de flúor que debía tener el agua, para así obtener un equilibrio entre la máxima reducción de caries y la fluorosis dental, que son las manchas detectadas por McKay, causadas por la ingestión excesiva y prolongada de flúor.

Actualmente, muchos países han fluorizado el agua que consume su población, con un importante debate al respecto. Altas dosis de flúor acumuladas podrían ser muy dañinas para nuestra salud. Por eso se han establecido máximas que las autoridades deben respetar.

Respecto a nuestros dientes, el flúor tiene 3 efectos muy beneficiosos:

– Aumenta la resistencia del esmalte
– Favorece la remineralización de los dientes
– Tiene acción antibacteriana

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