Historia odontológica: Los incas y la Odontología

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Son tres las principales culturas que se destacan en el subcontinente sudamericano; la Chibcha, del oriente de Colombia, la incaica, que ocupaba desde el sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú y Bolivia, hasta el norte de Chile, y la araucana, del centro de Chile y algunas regiones de este país, cercanas a la frontera de Argentina. Sin duda, el legado cultural que merece considerarse como de los más importantes del Nuevo Mundo lo constituye el de los pueblos gobernados por los Incas. En todos los países andinos quedaron templos, palacios, fortalezas, monolitos, esculturas, caminos, puentes, otras obras de ingeniería, y muestras de la riquísima alfarería, notables tejidos y avanzada metalurgia. Desde hace más de cuatro mil años desarrollaron una agricultura que incluía el maíz, la papa o patata, el algodón, el chile o ají, los frijoles, y cultivaron una gran cantidad de plantas, con propiedades medicinales, de las que destacan la coca y la quina. Los incas, pueblo que todas las enfermedades las veía como pecado, antes de recurrir al brujo tenían un tratamiento a bases de hierbas nativas. Como en el caso de los mayas o las aztecas las costumbres fueron escritas y guardadas por un cronista. Inca Garcilaso de la Vega recogió el tratamiento de los problemas dentales y bucales retirando el material cariado con un palillo encendido. La vida cotidiana en el antiguo imperio incaico era relativamente saludable, aun cuando la alimentación del pueblo estaba basada en maíz, papas, y otros derivados del reino vegetal, pues solo la familia del Inca consumía frutas, carnes y pescado traído de las costas. La resina de árbol bálsamo del Perú, se usaba para curar enfermedades gingivales, y en algunos casos más graves se usaba la cauterización, entre los escritos y notas del cronista Garcilazo se encontró que los incas para aliviar el dolor molar usaban hojas de coca, también pone como nota que los dientes que se necesitaban extraer primero era aflojados poniéndole una resina cáustica debajo de la encía y luego el diente era arrancado.

También se ha descubierto que los incas no adornaban sus dientes con piedras preciosas como los aztecas.

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