Archivos de la categoría HISTORIA DE LA PROFESION

Los dientes revelan nuestros orígenes

http://www.muyinteresante.es/innovacion/articulo/los-dientes-revelan-nuestros-origenes-561407493136

Como la actividad humana que genera la contaminación por plomo es diferente en cada parte del mundo, los perfiles de isótopos de plomo en el medio ambiente, también, ofreciendo así una alta precisión, tanto en dientes humanos prehistóricos o modernos, de sus lugares de procedencia.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Science of the Total Environment, explica que esta información podría servir de gran ayuda a la policía de cara a los múltiples casos sin resolver que existen en el archivo policial, ya que, los dientes podrían ayudar a centrar la investigación en un área geográfica en particular. “Podemos utilizar esta señal de contaminación de averiguar donde estas personas vinieron”, explica George Kamenov, coautor del estudio.

A diferencia de los huesos, el esmalte dental se desarrolla y se fija en la infancia, por lo que el perfil de los isótopos de plomo queda preservado en el mismo para siempre. “Cuando un niño crece, se graba la señal del medio ambiente local. Si ese niño se mudara a otro lugar, su isótopo será distinto al de la población local”, afirma Kamenov.

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¿Por qué mi hijo rechina los dientes?

http://elpais.com/elpais/2016/09/16/mamas_papas/1474041720_083586.html

Muchos padres y madres se despiertan durante la noche alertados por el ruido que produce el rechinar de los dientes de sus hijos durante el sueño. Se trata de bruxismo, conocido coloquialmente como “chirriar de dientes”, y se produce por la contracción excesiva de los maxilares que generan un ruido característico, que en raras ocasiones despierta al niño. A pesar de que es un trastorno que puede aparecer a cualquier edad, suele ser un fenómeno frecuente en la infancia, y que afecta a entre el 20% y el 30% de los niños españoles. Las causas asociadas al mismo apuntan a factores de carácter físico, psicológico o neurofisiológico. Actualmente, existen estudios que apuntan un incremento de este trastorno en edad infantil y adolescente, asociado a estados de ansiedad y estrés.

Muchos padres y madres se despiertan durante la noche alertados por el ruido que produce el rechinar de los dientes de sus hijos durante el sueño. Se trata de bruxismo, conocido coloquialmente como “chirriar de dientes”, y se produce por la contracción excesiva de los maxilares que generan un ruido característico, que en raras ocasiones despierta al niño. A pesar de que es un trastorno que puede aparecer a cualquier edad, suele ser un fenómeno frecuente en la infancia, y que afecta a entre el 20% y el 30% de los niños españoles. Las causas asociadas al mismo apuntan a factores de carácter físico, psicológico o neurofisiológico. Actualmente, existen estudios que apuntan un incremento de este trastorno en edad infantil y adolescente, asociado a estados de ansiedad y estrés.

Jesús Manuel Muñoz Caro, adjunto del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Infantil. Hospital Universitario La Paz, comenta que hay que diferenciar dos grupos dependiendo de la edad a la que se presenta el trastorno. “Por un lado, los pacientes en edad infantil (antes de la adolescencia), con dientes de leche presentes, en los que el bruxismo puede llegar a ser funcional, no una patología, a pesar de tener desgaste de los mismos”. “Y por otro lado”, señala Muñoz Caro, “el paciente adolescente, que muestra ya cambios hormonales y que tiene la mayoría de los dientes definitivos presentes. En esta etapa, el bruxismo se expresa ya con dolores musculares, dolores de cabeza y alteraciones de la articulación mandibular en forma de chasquidos e incluso de bloqueos o dificultad de apertura de la mandíbula. En el primer grupo no hay diferencias de afectación entre sexos, en el segundo es claramente más frecuente en niñas”.

El bruxismo es una actividad involuntaria de la musculatura de la mandíbula. Durante la infancia se considera una forma natural de desarrollar la dentición y estimular la formación muscular y ósea de los huesos de la cara; un hábito de desarrollo que disminuye progresivamente al salir las muelas permanentes y dientes incisivos. Existe el bruxismo diurno que puede ser consciente o inconsciente; y el bruxismo nocturno, que es inconsciente y producido por la contracción rítmica, repetitiva y violenta de los maseteros. Normalmente, sucede en los primeros momentos del sueño y cesa cuando este es más profundo.

Paula Matesanz, experta en Periodoncia y Vocal de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), indica que “el bruxismo puede detectarse a partir de los 4 años, sin apreciarse diferencias de prevalencia según el sexo. Sí varía con la edad del paciente y el tipo de dentición (dientes de leche, dentición mixta o dentición definitiva). En niños menores de 7 años, con dientes de leche, la tasa de bruxismo es del 10%; sin embargo, este porcentaje se eleva entre los 7 y 11 años, estando presente en aproximadamente uno de cada cuatro niños de esta edad”. Matesanz subraya que el bruxismo puede estar causado por un componente psicológico o por la situación/condición bucal odontológica del paciente, y manifiesta que “existe un mayor porcentaje de bruxismo infantil en hijos de padres que en su momento también lo padecieron”.

Con relación a la adolescencia, Muñoz Caro comenta que “en esta etapa el bruxismo puede permanecer durante la vida adulta. En la mayoría de los casos porque permanecen las causas, sobre todo el estrés y el modo de afrontar el mismo. Aunque hay artículos que señalan la existencia de un componente genético, este no está muy claro. Además, hay que tener en cuenta que la expresión de enfermedades o síntomas en el entorno familiar puede estar influenciado más por cuestiones ambientales o de entorno, que genéticas”.

¿Cuáles son las causas que originan este trastorno? En opinión de Muñoz Caro, “en primer lugar hay que descartar una patología asociada, como enfermedades neurológicas o reumatológicas. Una vez descartadas estas causas, hay que identificar las que desencadenan los síntomas en el niño como factores estresantes o hábitos que aumentan los síntomas (ingesta de chicles, algunas chucherías o morderse la uñas). Una vez localizados estos elementos, es importante minimizarlos, evitarlos o disminuir el impacto (a veces es necesario recurrir a otros profesionales sanitarios como psiquiatras o psicólogos). Hay que tratar al paciente con analgésicos y relajantes musculares adecuados durante el tiempo que se considere oportuno (evitando las benzodiacepinas). Además, es conveniente aplicar calor para relajar la musculatura. Muñoz Caro subraya que “si hay alteraciones de la oclusión, la forma de morder, debe colocarse en la edad adecuada el tratamiento ortodóncico necesario. Hay que evitar la colocación precoz de férulas sobre todo cuando quedan aún dientes por salir. Especialmente, es contraindicado colocar una férula sin hacer todo lo que hemos dicho previamente de identificación de factores y tratamiento”.

Muñoz Caro comenta que “cada vez es más frecuente ver en consulta a niños de corta edad con bruxismo, cuyos síntomas están asociados a la articulación temporomandibular, con dolores musculares o con cefaleas. Son niños que afrontan situaciones que ellos viven como estresantes, en el colegio o por situaciones familiares o personales. Esta sí es una patología de nuestro tiempo, una infancia que vive situaciones como los adultos y que se reflejan por la aparición de síntomas musculares, mandibulares o cefaleas”.

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Cosas que siempre quiso preguntar al dentista, pero no hizo por vergüenza

http://elpais.com/elpais/2016/05/05/buenavida/1462463498_500348.html

Llegamos a la consulta dispuestos a resolver con el especialista las dudas que nos rondan por la cabeza, pero en muchas ocasiones, el pudor provoca que nos volvamos a casa con ellas. Quizá consideramos que nuestra pregunta es demasiado rara o, por el contrario, tan básica que hasta un niño debería conocer la respuesta. No debería tener recelos con su médico, seguro que cosas más extrañas ha visto, pero, por si acaso, Juan Carlos Llodra Calvo, profesor titular de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Universidad de Granada y director ejecutivo del Consejo General de Dentistas de España, aclara algunas de esas cuestiones relacionadas con la salud bucodental que usted se guarda por vergüenza.

1. ¿Sirven para algo los enjuagues de coco?

La utilización de diversos aceites naturales (oliva, sésamo, girasol, coco…), bajo la forma de enjuagues orales, está teniendo una amplia difusión incluso desde clínicas dentales. “La realidad es que no se dispone de ninguna evidencia científica que permita avalar el uso de estos productos como sustituto o complemento de la higiene oral. Desde el Consejo solamente podemos apoyar técnicas que se fundamentan en principios científicos y que cuentan con aval suficiente sobre su eficacia y seguridad”. Así que la respuesta del experto es una negativa rotunda. Con los productos milagrosos, como el agua de coco, hay que ser prudentes.

2. ¿El vino, la cerveza y el café son buenos para mi dentadura?

El dentista deja claro que ninguna de estas bebidas genera beneficio alguno en la salud oral. “Existe la creencia de que son recomendables porque reducen los niveles bacterianos orales. Pero, por el contrario, el alcohol es uno de los factores de riesgo para el cáncer oral y otras patologías de la boca. El café tampoco ha demostrado ser un agente saludable en ese terreno.  Por lo tanto, y al igual que otras organizaciones médicas y odontológicas internacionales, solo podemos recordar que se debe hacer un consumo moderado de estos productos”. Además, tanto el café como el vino o algunos refrescos que pueden acompañar a bebidas alcohólicas no son solo perjudiciales para la salud de la boca, sino también para su estética, y tienden a amarillear la dentadura.

3. ¿Cómo debo lavarme los dientes?

Llodra Calvo aconseja seguir siempre una rutina: “Lo ideal es dividir la boca en 4 sectores y lavar cada uno durante 30 segundos, por lo que en total estaremos 2 minutos. En cuanto a la técnica, es importante ir desde la encía hacía el diente y no al revés”. Por último, no hay que olvidarse de la lengua, que es un foco de placa bacteriana y se debe cepillar de dentro hacia fuera. Pero, sobre todo, lo importante es hacerlo a menudo: si puede ser, después de cada comida. Y que la pereza no pueda con el último cepillado del día.

4. ¿Puedo maquillarme los dientes?

Es más adecuado hablar de cosmética dental, que incluye una gran variedad de técnicas que permiten mejorar la sonrisa, explica el experto. “Blanqueamiento dental, utilización de carillas estéticas de porcelana, cirugía gingival u otros métodos específicos”, añade. Los dientes blancos son un objeto de deseo, pero pueden oscurecerse incluso manteniéndolos limpios: en este caso, los alimentos milagrosos tampoco tienen nada que hacer.

5. ¿Me huele mal el aliento o soy un paranoico?

Son varias las causas que pueden originar la halitosis. El representante de Dentistas de España aporta cifras: “Si bien el 60% tiene un origen bucal, un 20% se debe a otras causas (respiratorias, digestivas…). El 20% restante está constituido por personas que piensan erróneamente que tienen halitosis. Esta falsa sensación puede deberse a boca seca, a problemas digestivos o incluso al estrés o ansiedad”. En caso de duda, su dentista le orientará sobre si sufre o no este problema y, si así fuera, cuál puede ser su solución concreta. Por si acaso, estas son algunas claves para mantener el olor de su boca a raya.

6. ¿Hacerme una limpieza me desgastará el esmalte?

Es un mito, garantiza: “Las limpiezas de boca, llamadas tartrectomías, no producen ningún desgaste en el esmalte ni lo convierten en más frágil. Son necesarias siempre que se acumula sarro y deben realizarse con cierta periodicidad, dependiendo de cada paciente”.

7. ¿Estar embarazada me obliga a lavarme más los dientes?

La higiene bucodental es imprescindible para cualquiera, sin embargo, “durante esos nueve meses aumenta de manera muy considerable la posibilidad de padecer de gingivitis, una inflamación de las encías que se produce debido a la acumulación de bacterias orales por falta de higiene”, asevera Llodra. Bruno Baracco, doctor en odontología de la Clínica Rosales de Estética Dental, contaba a BUENAVIDA que este riesgo que se corre durante la gestación “normalmente, acaba después de dar a luz, pero en algunos casos persiste”.

8. ¿Se puede transmitir alguna enfermedad dental al besar a un bebé en la boca?

Las bacterias que producen la caries son transmitidas de madre a hijo a través de hábitos en los que interviene la saliva: probar la comida con la misma cuchara, chupar el biberón o el chupete, besar al bebé en la boca… “Es una de las razones por las que la mujer embarazada debe cuidar especialmente su salud oral”, zanja el experto.

9. ¿Es necesario cambiar de cepillo de dientes después de estar enfermo?

La vida útil de este utensilio no ha de superar los 3 meses, “porque las cerdas se van deformando y pierden eficacia. Asimismo, se recomienda cambiarlo si hemos padecido una gripe o una infección de garganta o de boca, porque los gérmenes pueden acantonarse en las cerdas y reactivar la infección”. Es importante recordar que el cepillo debe enjuagarse y secarse bien después de cada uso para evitar que se convierta en un foco de gérmenes.

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9 Curiosidades sobre la odontología

http://www.glamsmile.es/blog/2016/04/07/9-curiosidades-sobre-la-odontologia/

El mundo de la odontología entraña algunas curiosidades y datos de lo más interesantes. Hoy queremos compartir contigo algunos de los más curiosos.

1.- Orígenes de la Odontología

La odontología existe desde hace al menos 5000 años. Hoy en día, se tienen evidencias de que los egipcios realizaban extracciones dentales. El primer odontólogo conocido fue un egipcio llamado Hesi-Re, encargado de mitigar los dolores dentales de los faraones.

Dentistas Artesanos Egipcios

2.- Número de Odontólogos en el mundo

Según un reporte de estadísticas sanitarias mundiales de la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay casi 31 millones de profesionales de la salud en el mundo. Entre ellos, aproximadamente 2 millones son odontólogos.

  • 1990: 550.819 odontólogos en el mundo
  • 2000: 703.947 odontólogos en el mundo
  • 2011: 1.932.950 odontólogos en el mundo

3.- “Día de los dientes”

¿Sabías que en China el 20 de septiembre es un día de fiesta oficial que se conoce como “Fecha del amor a sus dientes”?

4.- La Tradición del Ratoncito Pérez o el Hada madrina

Los dientes de leche llevan consigo una interesante historia unida a la vida cotidiana a través de los años. Celebrar la caída de estos dientes es una tradición extendida alrededor del mundo. En la cultura anglosajona, los niños suelen esconder sus dientes recién caídos debajo de la almohada durante la noche y a la mañana siguiente un hada madrina habrá cambiado la pieza por dinero o un regalito. Entre los niños españoles e hispanoamericanos, el hada madrina es sustituida por el ratoncito Pérez, el ratón Pérez o simplemente el ratón de los dientes es el que deja dinero o un regalito debajo de la almohada.

En los países asiáticos, en cambio, lanzan los dientes de la parte inferior de la mandíbula, al techo y los del maxilar superior al suelo, mientras piden un deseo.

Ratoncito Pérez

5.- Curiosidad sobre la Salivación

Durante toda nuestra vida producimos alrededor de 45.500 litros de saliva. Cuando nos hacemos mayores disminuye la secreción de la saliva, lo cual hace que los dientes sean más susceptibles a enfermedades.

6.- El Primer Dentífrico y su Evolución

La primera pasta de dientes data de la época egipcia, es decir, de hace algo más de 4000 años. Se la conocía con el nombre de “clister” y estaba elaborada a base de polvo de sal, pimienta, hojas de menta, flores, uñas de buey y cáscara de huevo, entre otras sustancias. No fue hasta el siglo XIX, concretamente en 1896, cuando el doctor Washington Wentworth Sheffield empezó a comercializar en Estados Unidos el tubo de dentífrico tal y como lo conocemos hoy en día.

7.- Cepillo de dientes

El primer cepillo de dientes de la historia fue inventado por un emperador chino alrededor del año 1500. Colocó unas cerdas de puerco en un mango elaborado a base de hueso de animal. No obstante, el cepillo de dientes tal y como lo conocemos ahora no llegó hasta el siglo XVII.

8.- Tradiciones dentales

Los mayas eran reconocidos por su destreza a la hora de trabajar con sus dientes. El principal objetivo era el adorno personal que, junto con la mutilación dental, eran esenciales para los rituales. Realizaban adornos con incrustaciones de piedras semi-preciosas, así como tallados y ennegrecimiento de los dientes. Los encargados de realizar todo esto eran los artesanos.

En el Japón del siglo XVII, las mujeres seguían una curiosa tradición: se pintaban los dientes de negro como símbolo de fidelidad a sus esposos.

Mutilación dental en Sudáfrica. En Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, se han estudiado casos de modificación en los dientes en los que durante años se ha practicado la extracción de los incisivos centrales desde hace 1500 años. Muchos estudios aseguran que se trataba de una tradición de pescadores, que se desprendían de los incisivos para poder emitir un potente silbido y así comunicarse con los barcos lejanos.

9.- Principales Enfermedades Dentales

A día de hoy, las cinco enfermedades dentales más comunes son: caries (afecta a más del 90% de la población mundial), gingivitis, periodontitis, cáncer bucal y halitosis (no es una enfermedad como tal sino un signo que puede tener múltiples causas).

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La increíble historia del dentista más famoso de Estados Unidos

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150427_dentista_painless_parker_finde_dv

La tumba de Edgard Randolph Parker, en Saratoga, California, podría pasar desapercibida. Su hija se aseguró de que no hubiera ninguna pista de que trataba de “Painless” (sin dolor) Parker, el dentista más famoso de Estados Unidos.

Me lo encontré cuando estaba haciendo la investigación para un libro sobre cómo la idea de tener mala dentadura y la odontología se llegó a las masas.

La insistencia de Parker sobre la necesidad de un cuidado dental de alta calidad y su talento para el espectáculo representaron un importante rol en este cambio, aunque hoy en día ya casi no lo recuerden.

Hay un solo libro sobre su vida escrito por dos dentistas: “Las primeras aventuras de Painless Parker”, de Peter M. Pronych y Arden G. Christen.

El dentista viajero

Painless Parker no era solo un apodo. En 1915 se cambió legalmente su nombre original a ese, para poder seguir practicando pues California insistía en que los dentistas trabajaran bajo su nombre legal.

A lo largo de su carrera, Parker tuvo decenas de consultorios, en lugares como Utah, California, Oregón, Nueva York, Idaho, Colorado y el estado de Washington, pero todo empezó en New Brunswick, su provincia natal en Canadá.

En esa época se favorecía lo que se conocía como la ruta “ética”, es decir que no salía a buscar pacientes. Pero revisarse los dientes no era algo usual para la mayoría de la gente y, con la competencia de otros odontólogos y el eterno factor del miedo al dolor, su silla pronto quedó vacía.

Desesperado, alquiló un cuarto en una ciudad cercana y salió a las calles. Armado con una jeringa cargada con cocaína aguada a la que llamaba “hidrocaína”, le hablaba a los transeúntes de la salud dental y les ofrecía un trato: extraerles dientes por sólo 50 centavos sin que sintieran dolor; si no quedaban satisfechos, les pagaría US$5.

Como el narcótico funcionaba, pronto empezó a ganarse la vida como dentista viajero. A donde llegaba, pedía una mecedora prestada para sus pacientes.

Unos años más tarde, se fue a vivir con su familia a Nueva York, donde volvió a pasar dificultades hasta que conoció a William Beebe, un exempleado de Phineas Taylor Barnum, el empresario y artista circense estadounidense, recordado por sus engaños en el mundo del entretenimiento.

Juntos planearon algo insólito: publicitar con absoluto descaro a Parker y lo que podía hacer, y hacer giras con el espectáculo.

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El horrible y misterioso caso de los dientes que explotaban con violencia

http://www.bbc.com/mundo/especial/vert_fut/2016/03/160305_vert_dientes_explotan_yv

En el siglo XIX un dentista de Pensilvania, EE.UU., llamado W. H. Atkinson descubrió una situación que suena a pesadilla.

En un artículo para el Dental Cosmos, la primera gran revista para dentistas americanos, Atkinson documentó un brote de explosión de dientes. Lo observó en tres pacientes. El primero, el reverendo DA, de Springfield, pasó por esta desagradable experiencia en 1817:

El canino superior derecho le comenzó a doler, y el dolor aumentó de intensidad hasta el punto de volverlo loco.” “Durante su agonía corría de aquí para allá, en el vano intento de obtener un respiro.” “Una vez, golpeó su cabeza contra el suelo como un animal furioso, en otra ocasión la clavó bajo la esquina de una cerca, y otro día fue hasta el muelle y hundió su cabeza bajo el agua fría“.

Este comportamiento, no precisamente digno de un clérigo, puede darte una idea del dolor que debió haber soportado.

Cinco meses con dolor de muelas

El dolor de muelas pudo haber sido una verdadera tortura antes de que existiera la odontología asequible y eficaz.

Una investigación en Sussex, Reino Unido, de 1862 registró cómo un hombre acabó con su vida tras un dolor de muelas que duró cinco meses, “tiempo durante el cual se lo vio llorar, día tras día, durante horas seguidas”. Pero el desafortunado sacerdote de Springfield tuvo un desenlace más feliz:

Todo resultó inútil hasta que, a las 9 de la mañana del día siguiente, mientras caminaba en su delirio salvaje, sonó, de repente, un golpe seco como un disparo, y su diente estalló en pedazos, proporcionándole alivio instantáneo”. “En ese momento, se volvió a su mujer y le dijo: ‘Mi dolor desapareció por completo’. Se fue a la cama y durmió profundamente durante todo el día y gran parte de la noche siguiente, tras lo cual se encontró racional y en buen estado“.

Trece años después de este penoso incidente, a una paciente, Letitia D., quien vivía a pocos kilómetros de distancia, le sucedió algo similar. Letitia padeció un prolongado dolor de muelas “que terminó reventando con una explosión, dándole alivio inmediato”. El último caso de este trío de desastres dentales se produjo en 1855. A la señora Anna P. A. le explotó uno de sus colmillos:

“Una repentina y aguda explosión, y alivio instantáneo, como en los otros casos, ocurrieron en su canino superior izquierdo. Ahora está viva y sana y es madre de familia”.

Hasta sorda quedó

Aunque poco habituales, estas historias no fueron únicas. Los editores de la Revista Británica de Odontología destacaron recientemente una enérgica correspondencia de sus archivos -impresos originalmente en 1965- que detallaban otros casos de explosiones dentales a lo largo de la historia. Incluyeron un caso registrado en 1871 por otro dentista americano, J. Phelps Hibler. Hibler trató a una joven mujer cuyo dolor de muelas terminó de manera espectacular cuando el molar “reventó con una conmoción y con una explosión que la dejó noqueada”. La explosión fue tan potente que se quedó sorda por varios días.

“Mientras caminaba en su delirio salvaje, sonó, de repente, un golpe seco como un disparo, y su diente estalló en pedazos, proporcionándole alivio instantáneo”. Testimonio recogido por el doctor Atkinson, siglo XIX.

Aunque se registraron cinco o seis casos en el siglo XIX, no se documentaron situaciones de dientes que explotaran a partir de la década de 1920.

¿Caries?

Hugh Devlin, profesor de Odontología Restaurativa en la Escuela de Odontología de la Universidad de Manchester, Reino Unido, dice que, aunque es bastante habitual que los dientes dañados se separen, nunca escuchó que explotaran. Devlin recuerda a los exploradores de la Antártida que, en la década de 1960, contaron que sus dientes se rompieron espontáneamente, aunque en ese momento podría haber sido causa del frío extremo. Y cree que el verdadero motivo fueron las caries, consecuencia de su dieta alta en azúcar.

Pero entonces, ¿qué fue lo que causó las dramáticas explosiones dentales? En su artículo de 1860, Atkinson ofreció dos explicaciones alternativas. La primera era que una sustancia que él llamó “calórica libre” se acumulaba en los dientes y causaba gran aumento de la presión en la pulpa dental(estructura profunda del diente). Pero podemos descartar esta hipótesis directamente porque se basa en una teoría científica obsoleta. Durante muchos años, se pensó que el calor consistía en un fluido llamado “calórico” que se auto-repelía, lo cual habría originado un aumento de la presión considerable, pero ahora sabemos que tal fluido no existe.

A primera vista, la segunda idea de Atkinson parece más creíble. Sugirió que la caries del diente podría ser consecuencia de la acumulación de gas que, al final, hacía que el diente se quebrara. ¿Podría ser ésa la explicación al misterio?

Electrólisis dental

Devlin se muestra escéptico: “Es bastante improbable que el gas acumulado en un diente sea suficiente para hacer que éste explote; los dientes son muy fuertes”, asegura. “Los dentistas del siglo XIX no sabían lo que eran las caries; pensaban que formaban parte del propio diente”. “Fue sólo en el siglo pasado cuando comenzamos a comprender que las caries son causa de la dieta y de las bacterias que se acumulan en la superficie de los dientes”.

Sin embargo, la respuesta podría estar vinculada a los químicos que se utilizaban para fabricar los empastes. Antes de la llegada de la amalgama de mercurio en la década de 1830, se utilizaba una amplia variedad de metales para rellenar las cavidades dentales, incluyendo plomo, estaño, plata y diversas aleaciones.

No me imagino un chorro de llamas saliendo por la boca de un caballero victoriano” Hugh Devlin, especialista.

 Andrea Sella, catedrático de Química Inorgánica en el University College de Londres dice que, si se utilizan dos metales diferentes, se crea una celda electroquímica y, efectivamente, toda la cavidad bucal se convierte en una batería de bajo voltaje. “Debido a la mezcla de metales que tendríamos en la boca podría producirse una electrólisis (separación de los compuestos) espontánea”, dice el profesor.

Si un empaste estaba tan mal hecho que parte de la cavidad permanecía, eso habría significado la posibilidad de acumulación de hidrógeno dentro del diente“. Un diente ya debilitado podría estallar bajo esa presión y el hidrógeno podría incluso explotar si hay ignición; por ejemplo, si el paciente fumaba en ese momento o si un empaste de hierro causaba una chispa en la boca.

Sella admite, no obstante, que este escenario es un poco exagerado. “No me imagino un chorro de llamas saliendo por la boca de un caballero victoriano”, explica. Por desgracia, no existen pruebas de que ninguno de estos pacientes tuviera empastes. Así que, o bien un proceso desconocido estaba causando las explosiones, o los pacientes exageraban los síntomas.

Por ahora, al menos, parece que el “misterio de los dientes que explotan” quedará sin resolver.

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Los dientes podrán ahora reescribir la historia de la especie humana

http://www.abc.es/ciencia/abci-dientes-podran-ahora-reescribir-historia-humano-201602241929_noticia.html

Científicos proponen un nuevo mecanismo para explicar el desarrollo de los dientes del adulto a partir de la dentadura de leche. Este modelo permitirá arrojar una nueva luz a la evolución de humanos y homininos, sus parientes ya extintos.

Gracias a esto, los científicos consideran que la evolución del hombre es en realidad mucho más simple de lo que se pensaba.

Cuando los científicos tratan de reconstruir el pasado del ser humano y de los primates, las especies más emparentadas con él, suelen recurrir a dos recursos: los rasgos del cráneo y la anatomía y tamaño de los dientes. Tanto unos como otros pueden conservarse durante miles de años y esconden en su interior la información genéticamente codificada quepermite reconstruir la evolución y el parentesco de las especies.

A veces, las diferencias en el aspecto de los dientes se atribuyen a cambios en la dieta y en los hábitos de una especie, porque no es lo mismo masticar duras semillas o carne cruda, que la blanda carne cocinada. Se cree que esto es lo que explica que las famosas muelas del juicio de los humanos modernos no se desarrollen o sean más pequeñas que las de otros homininos, los parientes ya extintos del hombre. Sin embargo, un estudio presentado hoy en la revista «Nature» puede cambiar esta visión y contribuir a reescribir parte de la historia de la evolución de los primates: los autores proponen un mecanismo de desarrollo, llamado «cascada inhibotoria», que regula el tamaño de los dientes.

«Nuestro nuevo estudio muestra que el patrón del desarrollo de los dientes es mucho más simple de lo que pensábamos, y que la evolución humana es mucho más limitada», ha dicho Alistair Evans, primer autor del estudio e investigador de la Universidad de Monash (Estados Unidos).

Después de recurrir a técnicas de embriología, anatomía comparada y biología computacional, descubrieron que una única regla del desarrollo podía explicar las diferencias en el tamaño de los dientes de los homininos.

«Uno de los descubrimientos más interesantes de este nuevo estudio es que el tamaño de los dientes, ya sea el de humanos modernos o el de los homininos fósiles, sigue las predicciones de una única y elegante regla del desarrollo llamada “cascada inhibitoria», ha dicho Gary Schwartz, coautor del estudio.

Según esta regla, que fue descubierta en ratones, el tamaño de una muela regula el desarrollo posterior de las piezas dentales vecinas. De hecho, los investigadores descubrieron que el patrón de desarrollo de las muelas del adulto era una consecuencia directa del tamaño que alcanzaban las muelas de leche.

La importancia de los dientes de leche

«Es muy sorprendente, pero el tamaño de las muelas de leche, que comienzan a desarrollarse antes del nacimiento, tienen un poderoso efecto de “cascada inhibitoria” en el tamaño de las muelas del adulto», ha dicho Kierstin Catlett, otra de las coautoras del estudio. Esto podría tener un importante impacto tanto en la paleontología como en la antropología, porque la mayoría de los mamíferos, incluyendo a humanos y especies afines ya extintas, tienen esos dos juegos de dientes.

Aunque la apuesta de estos investigadores tiene algunas limitaciones, como es no contar con las variaciones en el tamaño de los dientes entre individuos de la misma especie, Aida Gómez-Robles, paleoantropóloga de la Universidad George Washington, ha explicado que este estudio permitirámejorar «nuestro entendimiento del registro fósil humano, al identificar los cambios evolutivos que están unidos con el desarrollo».

Una nueva luz

«Lo que es verdaderamente interesante es que podemos usar esta regla de la “cascada inhibitoria” para predecir el tamaño de los dientes que faltan en los restos fósiles con fiabilidad», ha explicado Evans. Por eso, los autores esperan poder usar esta regla para interpretar nuevos fósiles de homininos y aplicar una nueva luz a los que ya se conocen.

Y no solo esto. «Muchas restricciones del desarrollo que regulan la evolución de los dientes están presentes en otros sistemas formados por la repetición de componentes, como las vértebras, las costillas, los miembros y los dedos». Por ello, según Gómez-Robles, esta investigación puede ayudar a entender la evolución de estructuras humanas tan importantes como las que tienen un papel fundamental en la locomoción, en la postura o en la capacidad de coger herramientas.

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El dueño del diente de John Lennon sueña con clonar a su ídolo

https://www.fayerwayer.com/2013/08/dueno-del-diente-de-john-lennon-suena-con-clonar-al-idolo/

Adquirido el año 2011 por 30 mil dólares, el diente de Lennon podría entregar información genética relevante del artista, lo que permite especular al respecto.

El dentista Michael Zuk saltó a la fama el año 2011, dado que adquirió un diente de John Lennon por USD$30.000 en una subasta. Hoy vuelve a ser noticia, principalmente porque tiene un sueño: traer de vuelta a su ídolo.

Con este objetivo en mente, Zuk entregó el diente a un laboratorio estadounidense, el cual está buscando la forma de poder extraer el código genético del autor de Imagine.

“Con investigadores trabajando en formas de clonar mamuts, la misma tecnología ciertamente podría convertir la clonación de humanos en realidad” dijo Zuk. “Decir que potencialmente tengo una pequeña participación en traer de vuelta a una de las más grandes estrellas de rock es increíble”, agregó.

 

La ciencia tras la farándula

Más allá de la movilización de los medios entorno a la posible clonación de John Lennon, es importante analizar desde el punto de vista de la ciencia las posibilidades de realizar este procedimiento.

La investigación de John B. Gurdon, ganador del premio Nobel de medicina 2012, indica que se pueden obtener células madre embrionarias (o pluripotentes) reprogramando células adultas (o unipotente). Esto demuestra que las células no son organismos que corren hacia un solo lado de la vida, sino que pueden “retroceder en el tiempo” para volver a desarrollarse desde cero (increíble, ¿cierto?).

La traducción de estas líneas es que sí; en teoría se podría clonar a John Lennon.

Pero asumiendo que existiera toda la tecnología necesaria para esta clonación, las dificultades más importantes vendrían de parte de la ética. Organizaciones internacionales del mundo entero se han manifestado en contra de este procedimiento; ONU declara que “la utilización de la clonación para la replicación de seres humanos es éticamente inaceptable y contraria a la integridad humana y a la moral”, mientras que la Unión Europea manifiesta que “se respetará el derecho de integridad de la persona, para lo cual queda prohibida la clonación reproductiva de seres humanos”.

Ante posturas tan radicales de las dos organizaciones políticas más grandes del mundo, creo que el mensaje para el señor Zuk es claro: es muy posible que su sueño nunca se realice.

Pero el debate más complejo es establecer donde empieza y termina la integridad humana. ¿Cuál es el límite de la experimentación científica?, ¿Hasta dónde puede llegar la ciencia cuando se trata de personas?

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¿Cómo está compuesta tu pasta dental?

http://dentistaentuciudad.com/blog/como-esta-compuesta-tu-pasta-dental/

En el momento de cepillarte los dientes podrás preguntarte de qué componentes está formada tu pasta dental, esta curiosidad puede resultarte muy interesante, hoy te lo contaremos.

Tu pasta dental es uno de los componentes más importantes dentro de la higiene dental, está compuesta de diferentes ingredientes. En el mercado podrás encontrar una gran variedad de pastas dentales, entre las cuales conseguirás la que mejor se adapte a tus necesidades.

Para comenzar hablaremos de los componentes básicos de las pastas dentales, esos componentes que todas las pastas dentales tienen: los abrasivos. Mediante los abrasivos se podrá pulir los dientes, pueden resultar más suaves si los comparamos con los que se encontraban en las pastas dentales hace algunos años. Además de ser los encargados de limpiar los dientes ayudan a preservar la estructura dental y el esmalte.

También tendremos que referirnos a los detergentes, que también ayudan en la limpieza. Gracias a ellos se puede descomponer las sustancias que encontramos en los espacios interdentales. Si bien al pensar en la denominación ‘detergente’ podremos pensar en un componente negativo para la boca esto no es así. Los detergentes que se usan para la higiene dental tienen la ventaja de no irritar ni inflamar la cavidad oral.

Otro componente que está presente en la pasta dental es el flúor, un componente muy importante y útil, su objetivo radica en fortalecer el esmalte y prevenir al paciente de sufrir caries dentales.

Y, para finalizar, te contaremos que muchas pastas dentales tienen otros componentes, por ejemplo, para la reducción de la sensibilidad dental, favorecer el blanqueamiento y reducir la inflamación Si tienes dudas acerca de cuál elegir lo mejor será pedirle consejo a tu dentista, quien seguramente buscará la más apropiada para cubrir todas tus necesidades.

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