La mayoría de casos de cáncer oral se diagnostican en estadios avanzados

La Sociedad Americana de Cáncer recomienda a partir de los 40 años visitar al dentista una vez al año para ver si tenemos alguna lesión sospechosa en la boca. Pero lo cierto es que el paciente sólo acude al especialista cuando nota alguna cosa que no es la habitual, es decir, cuando le duele algo u observa una úlcera que persiste en el tiempo.

Estamos en un momento en el que, de repente, todo el mundo está concienciado de los problemas de hipertensión o de diabetes, de la importancia de la exploración de la mama, de acudir al ginecólogo una vez al año… y, sin embargo, no se tiene esa concienciación de la importancia de acudir una vez al año al dentista. Hay que tener en cuenta la gran diferencia en el número de casos con respecto a otros tipos de cáncer. Desde el punto de vista de las autoridades sanitarias, no es un problema de salud pública, como el cáncer de mama que, por su incidencia, sí parece justificar una fuerte inversión en campañas de concienciación.

La mayoría de las veces el paciente va al dentista o al médico de familia, y cuando sospechan que puede tratarse de un carcinoma en la cavidad oral, lo refieren al cirujano oral y maxilofacial. Ya en este momento se le da al paciente una preferencia y una urgencia absoluta, y ese mismo día de consulta se le realiza una biopsia. Los resultados se tienen a la semana y en el plazo de un mes ya se está interviniendo. Ese paciente pasa por un comité de tumores en el que participan cirujanos, oncólogos y radioterapeutas, y se planifica la pauta del tratamiento a seguir. Una vez que se tiene el diagnóstico anatomopatológico, tanto en el caso de que se trate de un tumor local, como en el caso de que se realice un vaciamiento ganglionar, se establece el tratamiento definitivo. Habitualmente estos tumores, salvo en un estadio inicial, se van a tratar con una combinación de cirugía y radioterapia, aunque también se puede hacer un tratamiento de quimioterapia. Los comités de tumores, con representación de las diversas especialidades, están para tratar a los pacientes no de una manera individual sino multidisciplinar y protocolizada, tomando decisiones en conjunto.

Este recorrido seguido por el paciente hasta que llega al cirujano oral y maxilofacial es tortuoso, y este es el problema más importante que se debe abordar, porque una vez que ha llegado al hospital, la cosa está controlada; el asunto es hasta que llega y cómo llega.

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