Diez mitos a desmontar sobre la salud bucodental (parte II)

Seguimos con la extensa lista de mitos sobre salud bucodental que os presentamos la semana pasada.

Cada embarazo un diente
La sabiduría popular advierte que cada embarazo cuesta un diente. Pero si la mujer embarazada toma sencillas precauciones para su cuidado dental, esto no debería suceder. En realidad, la pérdida de dientes que se ha achacado al embarazo se debía a la presencia de caries que, obviamente estaban ya presentes antes del embarazo. Lo que sí provoca el embarazo en la boca es una mayor inflamación de las encías, especialmente si las encías ya presentan inflamación antes del embarazo. Es el sangrado de encías lo que lleva a la mujer al dentista durante el embarazo, y es entonces cuando se detectan las caries que ya estaban presentes, y lo que, en algunos casos, hace necesario la extracción de los dientes afectados.

Con la edad, es normal que se pierdan dientes
La pérdida dental no es inherente a la edad del paciente, es decir, no por el hecho de ser mayor o envejecer tenemos que estar desdentados. Si se realiza una higiene dental e interdental correcta y se acude al dentista con regularidad, probablemente podremos sonreír y comer a gusto aún en edades avanzadas.

No me hago limpiezas porque estropean el esmalte
Los más nuevos aparatos sónicos y ultrasónicos producen ondas vibratorias que rompen el cálculo dental (“sarro”) de la superficie del diente sin afectar en absoluto el esmalte. Una limpieza dental o profilaxis profesional no daña el esmalte; al contrario, elimina la placa bacteriana y el cálculo adherido a la superficie dental.

No me coloco implantes por miedo al rechazo biológico
La mayor parte de los implantes dentales actuales están fabricados de titanio quirúrgico, material que es absolutamente biocompatible y con capacidad de integrarse en el hueso, siendo muy bien tolerado por los tejidos blandos. El titanio es un metal que no ha demostrado ninguna reacción tóxica, ni irritativa sobre los tejidos vivos. Hasta la actualidad no se ha identificado rechazo biológico de un paciente hacia un implante; aunque pueden haber fracasos en la oseointegración (proceso por el cual el implante se fija al hueso), estos suelen ser escasos.

Como mis encías no me duelen, no necesito tratamiento
El hecho de no tener dolor en las encías no es signo de salud bucodental. En los estadios iniciales de muchos trastornos periodontales la enfermedad puede pasar desapercibida, sin síntomas evidentes y cambios mínimos (por eso se llama a la periodontitis ‘la enfermedad invisible’). Por ello, es muy importante que el dentista o el periodoncista examine periódicamente sus encías para confirmar la salud y prevenir el desarrollo de la enfermedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *