¿Cuáles son los síntomas y tratamientos de la enfermedad periodontal?

Un texto divulgativo de los Centros ADECOA

Las caries y las fracturas no son las únicas causas de pérdida de dientes. La enfermedad periodontal puede también ser el origen. El diente se divide en dos partes: una visible gracias a la cual masticamos y una hundida en el hueso (la raíz). El periodonto está constituido por cuatro tejidos que contribuyen a fijar el diente a la mandíbula: el cemento que recubre la raíz, el ligamento que liga el diente al hueso, el hueso alveolar, en el que está hundida la raíz y por fin la encía.

La enfermedad periodontal es una patología que alcanza a uno o varios de estos tejidos. Es evolutiva y arranca por una inflamación de la encía. En los casos más graves, se produce una caída del hueso alveolar y el diente se ve debilitado.

Placa dentalPara empezar, la encía se vuelve más roja, hinchada y con un aspecto barnizado. Un sangrado acompaña muchas veces esta inflamación. La encía tiende a montarse sobre el diente. El paciente habla entonces muchas veces de un diente que se mueve. Se asocia muchas veces un mal aliento. También puede aparecer una cierta sensibilidad al frío y al calor.

En algunos casos podemos observar una pequeña supuración. Se da por hecho que ésta destrucción de los tejidos circundantes acarreará a corto plazo un desplazamiento de dientes y por consiguiente encontraremos dientes sueltos así como restos de alimentos. Esto puede llegar a ser muy doloroso.

Bacterias que se vuelven agresivas están en el origen de estas lesiones. La placa, sedimento blanquecino compuesto esencialmente por bacterias se va depositando sobre y bajo la encía. Si el cepillado no la elimina regularmente, esta placa en contacto con la saliva se mineraliza y se transforma en sarro. El proceso de destrucción de los tejidos está en marcha.

Existen factores que favorecen la aparición de esta enfermedad periodontal: el estrés, la depresión, el tabaquismo, el alcoholismo, así como algunas enfermedades genéricas como la diabetes o el SIDA. Los antecedentes familiares también se deben tomar en cuenta.

Una regla básica para evitar que se produzca es eliminar la placa bacteriana. Para combatir este mal, debemos primeramente localizarlo. El revelador de placa nos va a ayudar a hacerlo. Se trata de un comprimido que el paciente deja derretir en la boca y que colorea la placa. Esto pone en evidencia las carencias del cepillado y permite corregirlo.

Para eliminar esta placa, el paciente dispone de numerosas armas. Citaremos el cepillo de dientes, los cepillitos interdentales, el hilo dental, la pasta de dientes, el enjuague bucal, los hidroimpulsores, también llamados irrigadores dentales, etc.

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